martes, 22 de abril de 2014

LA AMAPOLA, BAUMAN Y EL "QUE TE LA PIQUE UN POLLO"

Esta mañana he salido de casa dispuesta a encontrar algo que necesitaba ver. He recorrido un largo camino por carriles de huerta, la vereda del río y algunos tramos de campo. Nada. No he conseguido encontrar ninguna.
Lo que buscaba y no he visto, era una amapola.
Ahora poseo una irritable frustración y me siento un poco sola.
Las recuerdo desde niña en las primaveras. Son mi debilidad. Por su fragilidad, su sencillez, su presencia efímera, su vulnerabilidad. Y especialmente por su enorme potencia vivencial. 
Cuando la vida tenía amapolas...
Cuando la vida tenía palabras y no emoticonos de mierdas con ojos, o caras amarillas o falsos besos en forma de corazón.
Es cierto hasta el dolor eso de que nunca valoramos lo suficiente aquello que tenemos, hasta que lo perdemos. 
Yo quiero ver una amapola.


¿Que es una amapola? Es un símbolo. Es mi símbolo. Adaptado a mi.

En los 80 las que teníamos más masa encefálica que tetas teníamos dos virtudes predominantes: las ganas de descubrir y las ganas de rebeldía. Yo recuerdo perfectamente que ante un chaval de tu edad, de cada dos frases, una siempre era la famosa, "mira guapo, que te la pique un pollo".  Brillante. Frase que claramente ha condicionado nuestros actuales símbolos. Cerrar etapas, romper barreras, madurar en las calles, no tener miedo. Y no tener emoticonos. Eso es un cuerpo amapola.

Porque he buscado en todos los móviles de mi entorno y a ningún capullo coreano o yanki se le ha ocurrido incluir la amapola como emoticono. Ja! deben de tener todos 30 años o menos. Madremía.

Anoche me preguntaban, ¿Define este momento? ¿eso de la modernidad líquida de Bauman y tal?. Me quedé flipada. La pregunta venía de un interesante estudiante de pedagogía de 23 años, directamente proporcional a su edad pero sin las gilipolleces de su edad. Y sin smartphone. 
Genial, pensé; he encontrado una amapola.
Según el libro de Bauman la tecnología, los mercados y la globalización han contribuido a que actualmente el ser humano se haya alejado de aquello que le mantenía unido, la sociedad. Ser independientes no es tan fácil, la liberación- emancipación, puede traer consecuencias a las que no estamos acostumbrados. Nos consideramos modernos, pero no lo somos. 
Pues a eso voy. ¿Volveremos a expresarnos con palabras?, ¿con las miradas?. ¿Sin pantallas?
Recomiendo leer el resumen del libro de Bauman.

Creo que cada vez que lo he intentado he fracasado. Creo que no creo. Creo que puedo y no me dejan. Creo que se puede pero no quieren.
Creo en la sociedad, no en los individuos asociales. ¿Sabemos respetar de igual manera al individuo y a la sociedad? Cuando no tratamos bien a los individuos, vamos mermando su entorno, su ámbito social y su pequeña vida.
El daño gratuito y el egoísmo. El Ok del whatsApp y el socorrido emoticono.

En fin. Mientras queden dos de 23 años con la cabecita amueblada y con educación, yo feliz. A estos no se la pica un pollo, a estos hay que mimarlos y protegerlos.   
A ver si alguien me añade ya de una vez el símbolo de móvil, "que te la pique un pollo, chaval". Sería cojonudo, sería adicta a él.















No hay comentarios:

Publicar un comentario