lunes, 20 de febrero de 2012

CAPITAL ERÓTICO

Hacía tiempo que no me pasaba esto. Me enfrento a algo, en lo que no tengo un criterio claro, una respuesta rápida.
Cuando creces acompañada de 44 compañeras de clase, y en casa, sólo chicos, hay algo que debes mantener bien despierto. Aprendes a pensar rápido, o bien para sobrevivir, o bien para quedar la menos tonta, entre las posibles tontas.
Me enfrento a lo que el poeta, ensayista y narrador, Fernando Aramburu llama con tan buen tino: "La belleza triunfal". “La inteligencia humana necesita ilusiones. Y quien las crea y vende, triunfa”.
Y todo esto, a causa de un artículo, una socióloga y un tema controvertido: El Capital Erótico de Catherine Hakim.

Para ella, este capital es uno de los cuatro activos personales, tras el económico (dinero), el humano (lo que se sabe) y el social (a quién se conoce), siendo el erótico el más complejo de todos. Este, es una suma de muchos factores como la belleza, el encanto, las aptitudes sociales, el estado físico, la habilidad sexual o la fertilidad. Convirtiendo a quién lo posee en un triunfador, especialmente en el mundo laboral. En los otros mundos ya es sabido que el estar cañón abre puertas....

Me quedo muerta, porque aparte añade que todos tenemos déficit sexual. Todos.

Lo primero que hago y a tope de curiosidad es buscar una foto de la autora de este texto, imagino que seguramente será una perfecta socióloga anglosajona, con cara de intelectual venida arriba y sobrada de atractivos. Entiendo que habla con conocimiento de causa y tiene un alto capital erótico.
Bien, la foto no me dice nada, o si me lo dice, me lo callo.



Se supone que la mujeres tenemos más capital erótico, porque le dedicamos mayor esfuerzo, a los hombres les resulta más atractivo y no es ilegítimo aprovechar el capital propio para realizar mayores ventas, o vendernos nosotras mismas. Los guapos/as se mueven mejor en sociedad y pueden negociar lo que sea.
Entiendo que sea un activo, dentro de los cuatro, un plus, no está mal. Está bien.
Siempre que alguna morsa no entienda que esto vale por sí solo y que no tiene porque estar acompañado de un bagaje intelectual.

Confieso mi placaje mental.
Las feministas convencidas, por supuesto, la han puesto verde, pero algunos otros le dan la razón, primero porque esto no es un invento suyo, tiene su origen en un sociólogo francés de la segunda mitad del S.XX Pierre Bourdieu, cuyos planteamientos Hakim utiliza y le da forma, insinuando que es una manera de poder dentro del capitalismo.



Fuera puritanismo, fuera tabúes, fuera encorsetamientos, fuera lo políticamente correcto, fuera formar el intelecto, fuera machacarse en cursos de 300H., fuera el pensar, fuera el doctorado, fuera el master, fuera los cuatro idiomas: la iniciación al chino y el ruso comercial.
Fuera la presbicia, fuera la celulitis, fuera los tutoriales online, fuera leer a Kant, Hegel, Schopenhauer, Heidegeer, o cualquier filósofo al que se le ocurra hablar de estética. Fuera lo teorizante, fuera lo complejo, fuera lo abstracto. Fuera los circuitos culturales, fuera la soporífera y agotadora carrera por cultivar el alma, fuera TODO.

Señoras inviertan en rentabilidad erótica. Señoras compren wonderbras, agoten los maquillajes, ligueros, lencería y demás accesorios. Señoras aprendan a humedecerse los labios, cruzar las piernas, dejar caer la mirada, dejar caer el tacón. Señoras, cómprense una talla menos, fajas y corsés. Señoras lean a John Cleland, al Marqués d'Argens, al Marqués de Sade, a Henry Miller, a Valérie Tasso, por decir algunos.
Metodología de la buena y marco teórico para una de las ideas más arrasadoras y seguramente más reales. No puede ser más chirriante pero más cierta.
¿En realidad, se basaría esencialmente en algo tan simple? ¿Los guapos o los más sexys tienen más seguridad en si mismos, gestionan mejor sus emociones y adquieren mejores aptitudes sociales?. Tal vez, sin generalizar.

El ser humano es tremendamente complejo, no existe nadie plano, no existe la felicidad asociada a la belleza, no existe la rentabilidad plena del atractivo físico, por sí solo, el rollo top model y poco más.
Las personas y las no personas (que en mi vida he trabajado con alguna), son ricas en matices, brillantes en posibilidades, amplias, profundas, variables.

Prefiero el sano intelecto, prefiero la bella inteligencia. E incluso el sexo inteligente.

Y ya puestos a Richard Gere, que me tiene convencida con su capital erótico. Muy convencida.



miércoles, 1 de febrero de 2012

CIUDAD-ANOS

Observamos con distancia la evolución de nuestro espacio urbano. Aceptamos como buenas o como posibles, las imposiciones administrativas, políticas o gubernamentales. Encajamos como podemos el vivir en ciudades no adaptadas al hombre, a su movilidad y a sus necesidades: entorno-persona.
Compartimos esa fealdad permanente que rige los nuevos conceptos estéticos, donde nos engullen más los aspectos comerciales que los artísticos. Es decir, predominan fachadas de famosos comercios y la estética la marcan los escaparates de Zara o Fnac.
Dejamos por imposibles las cuestiones patrimoniales dotándolas de lastre económico e incultura colectiva, sin normativas firmes y tajantes de conservar y proteger.
Pero no siempre fue así, de hecho para los que amamos el Arte, la ciudad, en un principio, fue la determinante del Arte.
Cuando el hombre sin saberlo convirtió la urbis en el escaparate más perfecto de la estética y la belleza.

Todas las civilizaciones antiguas compitieron por crear, con estilos muy diferentes y fines diversos, ciudades monumentales.
En el Imperio Romano, el concepto de la ciudad creció directamente dependiente de un concepto humanista. Todo lo que originaba, el orden, la composición, la estética, los espacios, estaban vinculados a parámetros de ciudad- práctica, pero bella. Las primeras intenciones de crear un Arte en si mismo, unos espléndidos y inigualables precedentes urbanos, orientados a embellecer las ciudades. Siempre fue más importante el exterior que el interior.

La conciencia colectiva de mantener un entorno rico y que enorgulleciera a sus habitantes, una sensibilidad alejada de cuestiones religiosas o profanas, la cual esgrimió unos modelos arquitectónicos, que aún hoy seguimos estudiando y validando como cánones perfectos.
Maravillosas columnas sosteniendo impresionantes frontones, obeliscos, portas, templos, mausoleos, teatros, foros, circos.
Hoy visitamos boquiabiertos lugares de excelentes virtudes técnicas, precisas, secuencias rítmicas, solemnes, grandiosos. Y que fueron transmitidos de época en época, siglos tras siglos.
En el Renacimiento, se recupera esa concepción tan arraigada en épocas griegas y romanas, de la definición del espacio urbano como espacio estético. Plazas y escultura urbana, recordemos que el famoso David de Miguel Ángel nació para estar ubicado en el exterior, cuajadas de una sensibilidad donde Arte y entorno urbano caminan paralelos.
Se planteaba la primacía absoluta de la belleza formal frente a cualquier otra consideración.
Desarrollo y reacciones a un clasicismo que sometido a principios de un idealismo supuso un reto para artistas y mecenas.
El Barroco, fue sin duda la expresión máxima del Arte urbano, solo una, UNA, de la fuentes concebidas en la ciudad de Roma, es sin matices, el ejemplo más firme de ciudad bella.


Y así crecieron las grandes ciudades en todos los periodos artísticos, todo movimiento implica una evolución. La escala estética proporcional a la virtud humana.

Y ahora...

Ahora necesitamos ciudades de supervivencia, donde no ser absorbido por el tráfico y sus derivados.
Ya no buscamos conceptos estéticos y, si los buscamos, no tienen criterio humanista. Ahora la premisa es consumista, de mercado, no se rigen por estéticas conjuntas.
Las rotondas de nuestras ciudades alardean de mamotretos escultóricos de dudoso gusto y poco consenso.
Los nuevos espacios, como plazas, barrios, avenidas, conjugan criterios basados en lo practicable, o con suerte disponer de escasas zonas verdes, de difícil mantenimiento. Coexistimos con una necesidad de volumetrización de la ciudad, tanto desde el punto de vista constructivo como perceptivo. Volumen y más volumen, sin ningún criterio.
Sin duda no podemos volver a estéticas del Renacimiento, ¿pero, podemos recuperar de alguna forma los principios de conmensurabilidad, la belleza basada en la armonía?
¿Son armónicos nuestros espacios urbanos?
Los que nacen nuevos, ¿tienen una estética que pueda formar parte de las corrientes artísticas? ¿Que queda de la ciudad y su Arte en los nuevos barrios y urbanizaciones?
Suponemos que hay un nuevo canon, el Centro Comercial.

Pero hemos tenido suerte, en el ámbito urbano ha surgido un nuevo elemento que está ayudando mucho a la elevación suprema del concepto “ciudadano” .
Yo los he definido los CIUDAD-ANOS.
Y sí, si es lo que parece, me refiero a ellos como los elementos “tontos del culo”. Son directamente proporcionales a los anos más desagradables del planeta, son anos, sólo eso. No tienen cerebro, ni corazón, ni alma, ni siquiera tienen ojos, no. No tienen nada que les proporciones una condición digna.
Ya que indigno y lamentable es a lo que se dedican.
Las pintadas.

Esas decoraciones maravillosas que inundan nuestras calles y nuestros monumentos, nuestros rincones favoritos, nuestras plazas y todo aquello que debemos cuidar y defender como civilizados y racionales pobladores de las ciudades.


No me imagino Florencia pasando por esto, allí están orgullosos de sus fachadas, sus fuentes, sus palacios, sus iglesias, tienen o deben tener ese orgullo de tradición, historia y educación, por no decir “respeto”.

Les deseo lo peor la verdad. Paso de cortarme un pelo. Lo peor.

lunes, 2 de enero de 2012

LOS HOMBRES QUE SÍ AMABAN A LA MUJERES


Me resulta asombroso lo egoísta que puedo parecer, si en estos momentos no me dedico a lamentarme por los recortes económicos, la subida de impuestos y todas esas consecuencias que parece convertirán nuestras vidas, en amargos pozos de tristeza y desazón. Seremos más pobres, pero quizá ¿ganaremos en otras cosas?.
Si no hacemos un esfuerzo por buscar en nuestro interior alternativas a lo económico, no sabremos disfrutar de lo que dejamos por el camino. La abstracción en momentos como estos, debería estar derivada hacia el romanticismo, por ejemplo.  Nada más que el amor y su pasión. Esto anda demodé y entrar en términos apasionados puede resultar agotador, es cierto que ahora esto no tiene mucho sentido, en nuestro mundo se ama con cordialidad, inteligencia, tiranía, egoísmo, acuerdos, lucidez, mediocridad, sensatez.

Se da la paradoja de que es una paradoja lo mío con el amor. El amor humano, el divino ya lo dejé claro.
He de confesar que me confunden muchos los términos que los circunscriben, no sé bien delimitar donde empieza una cosa y donde termina otra. Pero, si bebo de mis fuentes, las artísticas, por supuesto, lo que más me atrae, con trabajosa desmesura, son los amores pasionales. En el Arte como en la Ópera las pasiones desenfrenadas.
La pasión, ¿existe hoy?, o solo es el deseo mal llevado, como un huevo sin sal. Claro que si nadie hubiese descubierto la sal, tomaríamos los huevos sin ella, pero ¡no!, se descubrió y ahora, mal que le pese a los hipertensos, la sal es el ritmo de un huevo.
Pasión canalizada, indiscutiblemente apasional.

Puccini por ejemplo, tuvo que ser un hombre muy pasional. A lo mejor me equivoco y era un tremendo huevo sin sal. Pero siendo uno de mis ídolos musicales, ¿pudo escribir lo que compuso, sin un poquito de sal?. Siempre lloro con Puccini, siempre lloro con la Ópera.
No estoy segura si amaba a las mujeres, o si las convirtió en el mal de amores, de las desgracias y padecimientos. Creo que las amaba, como buen italiano. Canalizó en ellas pasiones extraordinarias, no sólo amatorias sino también vitales, de vida y muerte.
Qué bonito. Yo hubiera dado lo que fuera por estar sentada a su lado y oír junto a él, los primeros acordes del Vissi d' Arte. El creador del algo así, ¿como amaría?
Amaba a María Callas, lo sé, aunque la vida no los uniera. Amaba sus ojos gigantes, su fragilidad, su inseguridad, su maravillosa voz, su elegancia, solo ella es Tosca.



Modigliani, ¿por qué ha transcendido tanto su figura?. Pobre, enfermo, sin fortuna, ¿por qué? por su pasión, sin duda. Entre todos los inconmensurables pintores de la Historia del Arte, yo podía haber elegido a cualquiera de los que en sus obras plasmase la belleza de la mujer perfecta, ideal o magna, como Boticcelli, o el exótico Klimt o las rotundas bellezas de Rubens.
Pero es Modigliani quién amó perdidamente a las mujeres, con su trazo sencillo, ese minimalismo formal, no necesitaba nada superfluo, tenía una visión perfecta.
La mujer de Modigliani no buscaba ser decorada, ni mostrar su anatomía, ni bellos vestidos, o poses sensuales. Ser amada por Modigliani tuvo que rozar el paroxismo, la locura.
El tenía su propio estilo, esa interpretación de lo esencial del alma de la mujer, lo suyo no fue una incursión en la Historia del Arte, lo suyo fue una incursión en todas y cada una de nosotras.




Clint Eastwood, ama a las mujeres. Puedo afirmar y afirmo que es el director de cine que sabe encontrar lo más contenido de los sentimientos íntimos de una mujer. Sus mujeres tienen ansias de vida y él las canalizada a través de una cámara. Las historias de amor en el cine rondan en muchas ocasiones la languidez, la utopía y la idiotez. Sólo aquella que estremece por igual a hombres y mujeres, que parece tan real como tu propio aliento, que entumece tus sentidos hasta agotar tus ganas de respirar, es una gran pasión. Cuatro días dura su encuentro con Francesca, que origina toda una vida de futuros planteamientos y dudas. Los cuatro días de la pasión más bella jamás descrita en el cine.




Podría seguir, me quedan algunos nombres.
No me preocupa resultar empalagosa. Lo que me preocupa es que desaparezca Youtube y no pueda repetir y repetir cada una de estas maravillosas escenas.
Eso para mí, sí que sería una crisis devastadora......

jueves, 15 de diciembre de 2011

UN DIOS SALVAJE



Si Dios es, ese ente que entendemos debe estar siempre de buen rollo.
¿Que pasa cuando tiene un mal día?
¿Que ocurriría?
¿Se llenaría el mundo de enfermedades causantes de dolor y tristeza?, ¿existirían miles de casos de Sida sin tratamiento por falta de recursos?, ¿montones de cánceres en gente joven jodiéndoles la vida y su entorno?, ¿se producirían terremotos arrasadores de vidas y ciudades?, ¿ocurrían guerras étnicas, religiosas, fratricidas?, ¿existiría una atroz trata de blancas y violaciones permanentes de los derechos de la mujer, turismo sexual de niñas y explotación del trabajo infantil?.

!!!Joder¡¡¡ Pues menos mal que oficialmente y a día de hoy, no se nos ha informado de que el señor Dios tenga un mal día. Estoy encantada del alivio.
No sé si como entidad, pero dentro de cada uno de nosotros hay un pequeño “dios salvaje”.
Yo personalmente pienso que vivir en sociedad ya es una salvajada.

No existe el modelo de vida ideal, of course. Ni existen los sistemas sociales perfectos, cierto. Las relaciones sociales son complejas y confusas, evidente.
¿Que es más higiénico, aceptarlas y encajarlas, adaptándose a una especie de sodomía permanente?
¿O por otro lado, ser muy anti-bourgoise y especialmente flatulento?
Seguro que lo primero, sin duda.

Pese a mi exagerada pasión por la literatura y época victoriana; de vidas encorsetadas, cortesías extremas, moral rígida, educación exquisita, saber estar permanente, de tiempos y protocolos estrictos, damas reprimidas, caballerosidad al límite etc. No creo que hubiera encajado en ella, ni media hora.



¿Pero por qué llevo tan mal últimamente, las permanentes muestras de bajeza moral, decepciones amistosas, colapso de sentimientos, el que te despachen con desaire, la sobrecarga de opiniones no solicitadas, las falsedades y pantomimas sobreactuadas, los capullos en vinagre en general y la mala educación en particular?
Seguramente se deba a una puesta en valor de mis propios sentimientos frente a la devaluación social.
Me aferro en plan histérico a una frase del tremendamente genial Fernando Savater, “Nada puede reclamarse cuerdamente a la vida”

¿Es absolutamente necesario que la vida sea tan hiperrealista?

Creo que soy demasiado exigente. ¿Pero con quién?

Claro, no son lo mismo unos boquerones en vinagre que un bacalao a la vizcaína. No.
Tampoco es lo mismo unas palomitas de maíz que unos buñuelos de manzana. No.
Ni tampoco es lo mismo la mortadela que un jabugo cinco jotas. No
Y así interminablemente.
Por ello no se le puede exigir lo mismo a todo el mundo. Cada uno tiene su capacidad psicomotora y su opendemind que la vida le ha dado. O que se ha buscado.

Parezco una vieja cascarrabias, quizá lo segundo, para nada lo primero.


En 2007, una soberbia Yasmina Reza, escritora, actriz y dramaturga francesa, escribe un libro con un argumento a camino entre: la idiotez colectiva, la trastienda humana, los instintos personales, las ganas de gritar y la corrección social.
Y las pústulas de las parejas que bajo la piel emergen en medio de los acontecimientos más banales. No lo he leído, prometo hacerlo antes de cumplir los 36. Pero para goce y alegría de mi cuerpo, he visto la estupenda adaptación de Polanski para el cine.
Una hora y media de psicoanálisis y terapia grupal.
Aconsejo verla.

No puedo dejar de pensar y darle vueltas a mi cuarto y mitad de cerebro, con la necesidad de, en ciertas ocasiones y ante ciertas personas, dejarse llevar por el instinto “salvaje”, la incorrección y las jodidas ganas de decir cuatro verdades bien dichas. Y luego “aquí paz y después gloria”. Sin ser groseros pero directos, con clara dignidad verbal. Y gestual, si llega el caso.
Sinceramente debe sentar de maravilla. E incluso lo compararía con algo bastante escatológico, pero eso lo dejo para otros.

En fin, que Dios me perdone.
O, ¿lo tengo que perdonar yo a él, por tener un constante “mal día”?
Paso de perdonarlo, que para eso es Dios.




martes, 29 de noviembre de 2011

EL CUENTO DE LA MUJER INDEFINIDA

En el país de las probabilidades existe una mujer. Ella es la mujer indefinida.

Siempre supo definirse, tenía la misma mentalidad que un perro tirador de trineos. Le gustaban los espacios amplios y mirar constantemente hacia delante, correr y avanzar lo más rápido posible. No tener paredes cerca, ni lejos, no tener límites, ni fronteras. Y especialmente le gustaba, al igual que a esos increíbles animales, tirar.  Tirar de todo, para seguro y contra todo pronóstico, llegar.
Pero ocurrió que una parte suya se convirtió en indefinida. De repente, bajo todo su cúmulo de energía, tensiones, distensiones, huesos, músculos, risas, hormonas y pestañas, entre otras cosas; surgió, un mundo indefinido.

Ella no conocía a nadie indefinido. Para ella, práctica y directa, todo debía tener un nombre. El chocolate, por ejemplo, ¿podía llamarse tristeza?, la risa ¿podía llamarse descalabro?, los alisios, ¿podían llamarse carbón?, las plumas ¿podían llamarse citoplastos?, el perfume ¿podía llamarse endometrio? ….. No, habían tantas cosas que sólo se podían llamar como se llamaban, con sus cadencias, sus ritmos, sus misterios y su letras.

Bueno, ¿y ahora que hago? Se preguntó, todo lo indefinido más tarde o más temprano acaba teniendo un nombre, se define de alguna forma. ¿Pero, y si yo, como esto es mío y solo mío, de mi cuerpo, de mi mente y de mis entrañas, le pongo yo misma un nombre nuevo?

La idea empezó a martirizarla, no la dejaba pensar, ni caminar, no se concentraba en nada, apenas comía. Escribía y escribía nombres y más nombres, en papeles, en las esquinitas de un libro, con las teclas de un ordenador. Nombres que le envolvieran el estómago por las noches, definiciones lógicas y coherentes a su yo indefinido. Necesitaba un envoltorio brillante.

!!Una mierda¡¡¡ !Iba a tener ella algo en su cuerpo con un nombre vulgar, catastrófico y sumamente indigerible¡

La gente a su alrededor no la comprendía, pasaron días y días, y se alejaron de su mundo, parecía obsesionada. ¿Por qué quieres poner un nombre nuevo, a algo que al final siempre tiene una definición?, le preguntaban.

Es mío y nada más que mío. Yo lo soñaré, lo odiaré, lo ironizaré, lo maldeciré, lo gritaré y seguro mucho, mucho lo reiré, puedo definirlo como yo quiera. Dijo tajantemente una tarde rodeada de interrogantes.

Y así lo hizo, tras mucho pensar y pensar encontró un nombre a su parte indefinida.



Lo llamaría “voluta”, vo-lu-ta.

Voluntad, nada se consigue sin la maldita voluntad.

Lucha, nada se supera sin luchar.

Tabú, no hay prohibiciones, no dejaré de decir lo que pienso, lo que opino, lo que quiero.

Voluta” empezó a ser una buena compañía. "Voluta" era un desafío y tenía tendencia a empujar a la mujer asustada, a las ideas más estrambóticas.

Iniciaron una relación inseparable.
Ahora la parte indefinida no solo tenía nombre sino también forma. Adquirió una forma envolvente. Parecía una delicada superficie sobre un capitel corintio, sujetando un bellísimo frontón de un magnífico templo romano. Solemne y elevada junto al resto de columnas, sosteniendo un lugar de culto, de refugio. Como su propia “voluta”.


Otras veces, su forma recordaba a las lineas suaves y en espiral de sinuosas curvas e interminables de una caracola.



Aquella parte indefinida, se tornó bella, delicada y deliciosa. Tenía nombre, un nombre precioso, tenía forma, una forma de mujer.
Existía por fin de forma lógica y para aquella mujer, con tantas  angustias y sus pequeños miedos, fue una inigualable compañera.


Fin

domingo, 20 de noviembre de 2011

LA GENERACIÓN DEL ORFI. V. VUELING

V. ha estado de viaje.
Hemos prescindido durante seis días de su maravillosa conversación, su tufo a Opium y sus constante wahtsappeo con Mari Loli, su comercial.
Ha vuelto más profunda, al ser un viaje turístico, con muchas dosis de Arte por vena e iglesias de mil tamaños, nos confirma, recién sentadita delante nuestra, que es otra. La cultura del siglo XVI, la ha cambiado.

Para empezar, no se pide su Coke habitual sino un capuccino con un poco de anís, una paloma refinada. Dice que tras tomar doscientos capuccinos, uno detrás de otro, e irse de bareta en unas cuantas bakerys, ha decidido mejorar el producto customizándolo al estilo Vega Baja del Segura. Y ahora ya tiene el estómago y sus espasmos controlados.

La miramos con resignación, conociendo el panorama, la mitad de los paisanos de la ciudad que la han recibido como turista amateur, ya toman su brebaje made in "ella misma".

Le pido que nos cuente cosas de su viaje iniciático en soledad.

¡Muy bien, chicas!, ¡fenomenal, fenomenal, no he tenido ni un solo probema, todo genial!.

Bueno, las cosas de los viajes y eso, ya sabeis. El viaje de ida, estuvo un poco animado. Primero, al pasar el control, me dice un chico bajito pero con porra, que me quite las botas con tacón de 10cm. (esas cómodas que me pongo para los vuelos).  Le explico con paciencia que si yo fuese una terrorista en ciernes, nunca me metería ahí el arma asesina, ya que, mis botas de Loewe son de una piel tan fina, que seguro el atentado lo cometo contra mi misma.
Y que me cuesta mucho quitármelas y sin ayuda no me las puedo volver a poner.

El muy petardo, no se convence y dice, !señora, quíteselas¡  Me mosqueo, pero le insisto: Si se empeña luego tendrá que ayudarme.
Me pone cara de comemierdas y como el resto de viajeros están detrás gritando, ¡que se las quite, que se las quite!, pues me las quito.

Paso el control y claramente no soy una terrorista enfundada en misiles.

Toca ponerse las botas.

No puedo, a parte de que intento colocármelas con los leggins de cuero de poliuretano, que abultan, tengo los pies hichados de tanto ir de un lado para otro.

Eh¡¡ tu¡¡ señor vigilante¡¡ !tiene que ayudarme con esto¡ le grito; sentada en la cinta de las cajitas vacíatodo.

Al obstaculizar con mi culo el fluir natural de la cinta, el colega se pone rojo de ira y decide meterme las botas, a base de sutiles empujones de la cremallera y de los talones.
Me entran. Estoy roja y sofocada. Nunca me habían magreado tanto en público...., ¡¡las señoras se morían de la envidia!!



Sigo, al no tener asiento asignado, tuve que arreglármelas para: tras unos taconazos, unos tetazos y unos pequeños empujoncillos con el macuto del portátil, situarme cómodamente de las primeras de la cola. Y entonces al embarcar sufrí una tonta y ligera discusión  con la monísima de la auxiliar de vuelo, pero de la tierra firme, para convencerla de que no llevaba tres equipajes de mano, sino uno.

La pobre debía ser un poco miope y atrófica porque se empeñaba en ver tres. A si que, antes de matarla, ya que era muy evidente cargar con un cadáver por toda la terminal, tuve que meter en una sola trolley, el portátil, la minibolsa de aseo de ochenta productos de menos de 100ml. y las veinte mudas para los seis días.

Entre unas cosas y otras, he perdido el DNI en alguno de mis bolsillos, por lo que necesito, allí mismo vaciar todo sobre el mostrador. Me parece que con el lío, me dejé la seda dental y unos salvaslips cottonlike pocket en el mostrador, luego no los encontraba.

A estas alturas, todas imaginamos la foto de V. en todos lo aeropuertos donde opera la compañía aérea. Como la enemigo público numero uno.

Pero, nada, nada, nos dice, tan tranquila, eso no fue lo más divertido.

¿Lo más divertido?, nadie se ha reido una pizca, de hecho queremos llorar.

Lo más divertido, fue cuando llegaron los 60 jubiliados procedentes de Canarias, que bloquearon el avión diez minutos antes de despegar, porque no encontraban su asiento.
Y claro, al ver que no se enteraban, tuve que poner un poco de orden.

V. , le dice Mj con cariño; eso es trabajo de las señoritas azafatas.
¡O si, claro! pero es que los jubilados ya las habían espachurrado en la entrada del WC. y no podían moverse.

¿Y que hicistes?,  le pregunta A, con un evidente temblor del labio inferior.

Pues no sabían encontrar sus asientos los pobres, llevaban tres horas y media de vuelo y los habían metido rápido y corriendo en el siguiente.  Al tener ese tiempo de viaje acumulado más la hora menos suya habitual, todos andaban despistados. Y yo que soy tan generosa....., los coloqué por parejitas.

¡Por parejitas!

Si, señor con señora, señor con señora y así.

¡Que bien! V. parece fácil ¿no?. Bueno, contesta tranquilamente;  alguno se empeñó en protestar diciendo que la señora de al lado no era la suya, perooooo, ¡joder! ¡que importaba eso! 

Y al final,¿ que pasó?, le pregunto, descojonándome por todos mis poros.

Nada, les dije que enseguida, iban a jugar a los boletos de la suerte por tres euros, y que les podía tocar un viaje gratis en tranvía.  Les encantó, chicas, lo de los boletos, les encantó.

Bueno, V. ¿y que tal el viaje de vuelta?, le pregunta A.

Huy, ese regular, un montón de problemas, os cuento....

Noooo, gritamos todas, poseídas por Michel Jackson en Thriller.

Otro día cielo, otro día.









viernes, 21 de octubre de 2011

DE LA ALCACHOFA A CARAVAGGIO

Me siento como una alcachofa, fea, áspera, rugosa. Con la piel dura y los bordes cortantes. Bruta, primitiva, basta, vulgar, muy vulgar.
Como si estuviera plantada en medio de un campo alejado de todo lo civilizado. Con esos aires a planta leñosa, a mediocre verdura. Con mis capas fuertes y resistentes.
Soy verde-gris, una alcachofa sin matices, plana, no tengo un color definido, ni siquiera algo de luz.
No aspiro a ser una alcachofa jugosa de temporada. Una alcachofa de fuera de temporada, de invernadero, de crecimiento artificial.

Soy una alcachofa deconstruida, de moderno diseño con poca consistencia, sin ninguna compañía:  ni unas virutas de jamón, ni salvia, ni un poquito de vino blanco,  ni un poco de miel caramelizada, nada.
Presento el apecto de una alcachofa arrancada hace días, con su tallo amenazante y agresivo, llena de bichitos y tierra seca, con poco atractivo culinario, no parezco ni comestible.

Así me siento cuando estoy delante de un Caravaggio
Como una anodina y triste alcachofa.

Pero también me siento invadida por la tranquilidad, si alguien fue capaz de crear algo así,  yo creo en la condición humana, en su redención

Yo por lo menos lo reconozco. Pero, y ¿aquellos acorazados en la vanidad, pertrechados de kilos y kilos de prepotencia mal encauzada?. La vanidad frente al Arte camina en paralelo con la vanidad frente a la vida, es un estilo de vida. Pero que cuando se enfrenta al Arte, queda tan evidenciada, que si se me permite la expresión, el capullo habitual vanidoso pasa directamente a ser el capullo insignificante, el patético engreido. ¿En serio, cree que se le recordará por algo?, ¿donde está su merito?, ¿cuáles son sus azañas?.
Caravaggio nunca supo que iba a ser tan perpetuo, seguramente frente al reto de la inmortalidad, no habría creado la obra como fue concebida. Si hubiera ansiado ser eterno y magistral, habría sido un creador vanidoso, lo que se vería reflejado en su obra y distaría mucho de lo que ahora és, la obra de un talento puro, impulsivo, salvaje, instintivo, un genio.........

Yo a día de hoy, todavía no conozco a ningún genio de este tipo, de los que me hacen sentir alcachofa. Todos están rodeados de vanidad y no dejan emerger su humildad creadora. Jamás su obra será inmortal.

 
El entierro de Cristo (1602-1604)


No estudié Arte por vocación, para nada, mi vocación era otra. Lo estudié por devoción. Por absoluta y devota admiración.
Es un refugio agradecido, siempre lo ha sido y siempre lo será. 
El Arte tiene esa virtud, es muy sensitivo.
Que si la luz, que si el color, la fuga, la transición de los planos, la alineación de las figuras, la carga simbólica, el tema iconográfico. Todo eso puede importar bien poco, sino sientes cierto placaje mental.

En Florencia para conectar con el artísta, nos llevaban a sus espacios habituales. Cierto día nos acercamos a un precioso entorno de las afueras de la ciudad. Decían (yo lo cuestionaba, como siempre), que en esos lugares, Miguel Ángel se trasladaba a descansar, huyendo de la presión de la ciudad, de su propia fama y de su obra. Se alimentaba de queso fresco y bebía chianti blanco. Ese día lo conseguí, imaginé que había sido verdad, que él había estado allí.
No me sentí alcachofa, fue peor, era un cardo, un cynara cardunculus, se puede comer, pero es espantóso.

Puedo afirmar y arfirmo qué aquel que no disfruta con el Arte, no muestra cierta sensibilidad, visita museos por pasear, almacena catálogos por rellenar, construye montañas de escombros por "arriesgar", disfraza la creación en merchandising y bla, bla, bla, es un puro ignorante intelectual. Un cabestro. (He sido demasiado fina......)
Lo triste es que de estos, cada vez hay más, crecen como las alcachofas en tierra seca.

Dijo Tintoretto: -"El Arte no imita la naturaleza, sino que la crea. La verdad y la belleza no son cosas, no están en el mundo, sino en lo más profundo de nosotros, en esa parte escondida que nunca será conocida pero que deber ser liberada. Pintar, pintar de verdad, y no para complacer a un cliente ni para ganarse la paga, es como soñar"-.


"La dama que descubre el pecho", Tintoretto. Museo del Prado