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domingo, 20 de noviembre de 2011

LA GENERACIÓN DEL ORFI. V. VUELING

V. ha estado de viaje.
Hemos prescindido durante seis días de su maravillosa conversación, su tufo a Opium y sus constante wahtsappeo con Mari Loli, su comercial.
Ha vuelto más profunda, al ser un viaje turístico, con muchas dosis de Arte por vena e iglesias de mil tamaños, nos confirma, recién sentadita delante nuestra, que es otra. La cultura del siglo XVI, la ha cambiado.

Para empezar, no se pide su Coke habitual sino un capuccino con un poco de anís, una paloma refinada. Dice que tras tomar doscientos capuccinos, uno detrás de otro, e irse de bareta en unas cuantas bakerys, ha decidido mejorar el producto customizándolo al estilo Vega Baja del Segura. Y ahora ya tiene el estómago y sus espasmos controlados.

La miramos con resignación, conociendo el panorama, la mitad de los paisanos de la ciudad que la han recibido como turista amateur, ya toman su brebaje made in "ella misma".

Le pido que nos cuente cosas de su viaje iniciático en soledad.

¡Muy bien, chicas!, ¡fenomenal, fenomenal, no he tenido ni un solo probema, todo genial!.

Bueno, las cosas de los viajes y eso, ya sabeis. El viaje de ida, estuvo un poco animado. Primero, al pasar el control, me dice un chico bajito pero con porra, que me quite las botas con tacón de 10cm. (esas cómodas que me pongo para los vuelos).  Le explico con paciencia que si yo fuese una terrorista en ciernes, nunca me metería ahí el arma asesina, ya que, mis botas de Loewe son de una piel tan fina, que seguro el atentado lo cometo contra mi misma.
Y que me cuesta mucho quitármelas y sin ayuda no me las puedo volver a poner.

El muy petardo, no se convence y dice, !señora, quíteselas¡  Me mosqueo, pero le insisto: Si se empeña luego tendrá que ayudarme.
Me pone cara de comemierdas y como el resto de viajeros están detrás gritando, ¡que se las quite, que se las quite!, pues me las quito.

Paso el control y claramente no soy una terrorista enfundada en misiles.

Toca ponerse las botas.

No puedo, a parte de que intento colocármelas con los leggins de cuero de poliuretano, que abultan, tengo los pies hichados de tanto ir de un lado para otro.

Eh¡¡ tu¡¡ señor vigilante¡¡ !tiene que ayudarme con esto¡ le grito; sentada en la cinta de las cajitas vacíatodo.

Al obstaculizar con mi culo el fluir natural de la cinta, el colega se pone rojo de ira y decide meterme las botas, a base de sutiles empujones de la cremallera y de los talones.
Me entran. Estoy roja y sofocada. Nunca me habían magreado tanto en público...., ¡¡las señoras se morían de la envidia!!



Sigo, al no tener asiento asignado, tuve que arreglármelas para: tras unos taconazos, unos tetazos y unos pequeños empujoncillos con el macuto del portátil, situarme cómodamente de las primeras de la cola. Y entonces al embarcar sufrí una tonta y ligera discusión  con la monísima de la auxiliar de vuelo, pero de la tierra firme, para convencerla de que no llevaba tres equipajes de mano, sino uno.

La pobre debía ser un poco miope y atrófica porque se empeñaba en ver tres. A si que, antes de matarla, ya que era muy evidente cargar con un cadáver por toda la terminal, tuve que meter en una sola trolley, el portátil, la minibolsa de aseo de ochenta productos de menos de 100ml. y las veinte mudas para los seis días.

Entre unas cosas y otras, he perdido el DNI en alguno de mis bolsillos, por lo que necesito, allí mismo vaciar todo sobre el mostrador. Me parece que con el lío, me dejé la seda dental y unos salvaslips cottonlike pocket en el mostrador, luego no los encontraba.

A estas alturas, todas imaginamos la foto de V. en todos lo aeropuertos donde opera la compañía aérea. Como la enemigo público numero uno.

Pero, nada, nada, nos dice, tan tranquila, eso no fue lo más divertido.

¿Lo más divertido?, nadie se ha reido una pizca, de hecho queremos llorar.

Lo más divertido, fue cuando llegaron los 60 jubiliados procedentes de Canarias, que bloquearon el avión diez minutos antes de despegar, porque no encontraban su asiento.
Y claro, al ver que no se enteraban, tuve que poner un poco de orden.

V. , le dice Mj con cariño; eso es trabajo de las señoritas azafatas.
¡O si, claro! pero es que los jubilados ya las habían espachurrado en la entrada del WC. y no podían moverse.

¿Y que hicistes?,  le pregunta A, con un evidente temblor del labio inferior.

Pues no sabían encontrar sus asientos los pobres, llevaban tres horas y media de vuelo y los habían metido rápido y corriendo en el siguiente.  Al tener ese tiempo de viaje acumulado más la hora menos suya habitual, todos andaban despistados. Y yo que soy tan generosa....., los coloqué por parejitas.

¡Por parejitas!

Si, señor con señora, señor con señora y así.

¡Que bien! V. parece fácil ¿no?. Bueno, contesta tranquilamente;  alguno se empeñó en protestar diciendo que la señora de al lado no era la suya, perooooo, ¡joder! ¡que importaba eso! 

Y al final,¿ que pasó?, le pregunto, descojonándome por todos mis poros.

Nada, les dije que enseguida, iban a jugar a los boletos de la suerte por tres euros, y que les podía tocar un viaje gratis en tranvía.  Les encantó, chicas, lo de los boletos, les encantó.

Bueno, V. ¿y que tal el viaje de vuelta?, le pregunta A.

Huy, ese regular, un montón de problemas, os cuento....

Noooo, gritamos todas, poseídas por Michel Jackson en Thriller.

Otro día cielo, otro día.









sábado, 25 de junio de 2011

PLACES AND TOWNS

 
Yo no tengo, ni he tenido, una granja en África.
Pero he podido sentir los alisios en la costa de Mombasa. Los vientos más sensuales del planeta. Cálidos, susurrantes, hipnóticos. Como Mozart, como un clarinete. Configuran en la gente un estado de permanente lentitud, de miradas profundas, no existen las miradas planas en las costas de Kenia, todo tiene luz y color.

  
Yo no tengo, ni tendré, una pirámide en el Yucatán.
Pero he sentido el atardecer de lunas brillantes, más espectacular creado por el hombre, sobre la selva de Chichén Itzá. El enigma de la historia unido al poder y misterio de las piedras. La magnitud de todo, su fuerza aplastante, como si tu conciencia rechinase por el peso de ver algo tan bonito, tan magnético, tan diferente a todo, con tanta dignidad.

Yo no tengo, ni podré tener un zoco a orillas del Mediterráneo.
Pero he paseado por las estrechas y enigmáticas calles de Kairuán, la ciudad más santa del Magreb.  Con su imponente y silenciosa mezquita, tan antigua como hermosa, tan fuerte. El azul del mar y las secas tierras de Túnez, con esa sorprendente cercanía a mi tierra, entrañable y sorprendente.
Y Cartago esencia arqueológica, totalmente respetada, venerable, cuajada de historia, de leyenda de verdad.

 
Yo no tengo, ni me dejarán tener, un pub en Whitechapel.
Pero si he tomado en uno de ellos, la cerveza más caliente, larga y placentera de mi adorado Londres. La ciudad de mis desvelos juveniles. La victoriana ciudad, de la que viví enganchada con mis novelas de Wilkie Collins. La ciudad de la cultura, del mestizaje, de lo "under", de lo "ground". La ciudad perfecta para pasear, para convivir.

Yo no tengo, ni seré digna de tener, un TAJ a orillas del Yamuna. TAJ significa Corona.
Pero he vivido una subyugante y mágica puesta de sol en la ribera del Yamuna, sentada en la terraza del Taj Mahal. Tiene ese lugar un espíritu vivo, esa espiritualidad que te convierte en pequeño, frente a la fortaleza de lo eterno. Porque la India es completamente eterna, bella y brutal. La India es la vida.


 
Yo no tengo, ni puedo tener, una ciudad entre dos continentes.
Pero he recorrido el Bósforo, navegando por sus aguas, como si todas las culturas que recorrieron nuestros pasados confluyeran en mi: persas, romanos, otomanos, cristianos, judíos, árabes. Mezquitas, palacios, bazares, torres, puentes, mercados. La ciudad de las ciudades, la que para sí quiso Napoleón, que dijo, “si la tierra fuese un solo estado, Estambul sería su capital”. En la que yo, querría enamorarme.

Yo no tengo, ni jamás fue mío, un palacete en el Fiésole.
Pero si he vivido en las ciudad más bonita jamás inventada. Donde vibras y respiras con el aliento de la perfección, el arte más perfecto. El David, Bruneleschi, La Primavera, Dante, Miguel Ángel. Donde llegué siendo cuerpo y niña, de donde partí siendo alma y mujer. Mi ciudad.




Pero si tengo......

El Imafronte barroco más relevante del arte español. La ciudad de las plazas, de la calidez, de la conversación en las esquinas, de los adarves y las cañicas.
Una ciudad cada día más viva y participativa. Con muchas ganas de crecer. De aprender a respetar lo legado y transformarlo en cultura.
Porque esta ciudad está llena de cultura. La agenda está completa, los festivales, las exposiciones, las iniciativas de los pequeños, las iniciativas de los poderosos. Los nuevos y valientes centros de creación artística, los nuevos bed and breakfast, la nueva gastronomía. Espacios para fotografía, para música, danza, para niños, de interpretación. 
La ciudad que no se resiste a ser periférica. Sin el p---  AVE, sin el gran museo de reclamo, sin la capitalidad europea, sin abundantes gestores culturales, todavía endogámica, sin carril bici......, sin ser bonita.
La pequeña ciudad que está realizando un intenso esfuerzo por compaginar tradiciones y vanguardias, luchando por destacar y no ser olvidada.
La ciudad que lo puede tener todo, y lo debe tener todo.