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domingo, 21 de abril de 2013

EN CIRCUNSTANCIAS NORMALES



En circunstancias normales, y daría para mucho el aclarar que son "circunstancias normales", mis intenciones personales fueron muy distintas a las actuales. En el principio de todo yo quería ser una apasionada y exitosa deportista de alto riesgo. Especialmente de esos deportes en contacto con la naturaleza, me maravillan todos. Montañas por escalar, rincones y grutas por indagar, ríos impetuosos que descender, alturas imposibles de describir. Si la vida me hubiera dotado de un cuerpo musculoso y potente no lo habría dudado, y casi que lo intenté. Pero se dio la circunstancia extra anormal de que me dediqué al cervecing, mucho más calórico y hepático e indudablemente más social y comunicativo. Fuera naturaleza, vivan las tascas.

También quería ser bióloga marina. Indagué durante meses sobre la posibilidad de trasladarme a la especializada universidad del Mar de Tenerife, La Laguna. Analicé todas las asignaturas, la distancia, la climatología, la alimentación y los gastos. Todo ello retos complicados, estos no mitigaron mis enormes ganas de tirarme al agua y quedarme de forma permanente entre delfines y tortugas, y algún que otro ballenato. Hasta que me salieran aletas y discretamente desparecer. Pero se dio la circunstancia extra anormal que me mareo en los barcos. Fuera alta mar, viva la tierra firme.




Creo que debería haberme dedicado a cualquiera de esas dos opciones. Quizás y con suerte el exponerme al mundo natural y animal se habría paliado de alguna forma mi carácter irritable y crítico. 

Ahora tras deshojar la margarita y confirmarme esta que no me quiere, he decido dedicarme al street style, perdón, quería decir, a la critical cultural style street. 
Muy bonito. Yo ahora quiero utilizar los recursos teóricos de mi propia experiencia para realizar, en base a fórmulas no establecidas; mi propia teoría critica, una versión personal y particular. La teoría critíca, La Independent.

No veo mal que se pueda realizar una crítica constructiva. E incluso la veo necesaria. De estar ahora encaramada a una montaña con demasiado oxígeno y envuelta en un silencio asfixiante no se me ocurriría, estaría agilipollada, seguro. Pero como al final resultó ser que soy hiper urbanita, y ando bastante contaminada, y no he renovado mi oxígeno desde los 80, si puedo, con enorme paciencia y respeto puedo opinar y analizar lo que me rodea bajo mi prisma. Simplemente por que yo lo valgo. 
Dedicaré algunos minutos de mi lovely existencia a dar un repaso por el panorama urbano que me rodea y sus pobladores. Empezando por supuesto por la cultura, que la hay y muy rica, y después....., por todo lo demás.



domingo, 30 de septiembre de 2012

LOS DIOSES y LOS MORTALES


¿Sabíais que los dioses no pueden pestañear?

Intentad ver esto sin pestañear...




No podemos, somos mortales. Pestañeamos y mucho; asombrados, impresionados y extasiados. Porque ellos sí parecen dioses. Tienen una elevada carga de sensibilidad, de sentimiento, de arte.
Son bailarines, generan mucha belleza y enormes dosis de placer. Generan cultura.
Realizar esos movimientos perfectos les ha costado muchos años de trabajo, de renuncias, de emociones intensas, de desasosiego, de preguntas. Pero toda su entrega tiene un fin, el otorgar a la sociedad ese trabajo, sin eso, no tendría sentido. Se forman durante años y años, generando unas altas capacidades límites, para que los comunes de los mortales tengamos delicias de dioses a nuestro alcance.
La obra de un artista siempre tiene un destino, el público. Al que nutre de un alto grado de virtudes, sin mucho esfuerzo. Desde una butaca de un teatro o auditorio hasta los pasillos de un museo o una pequeña galería de arte.
Y para que estos dioses lleguen ahí, necesitan formación y a su público. Es vital.
Necesitamos estas cosas, más que nunca. Ahora ante las dudas de un sistema que parece derrumbarse, donde la economía es cuestionada como sistema básico de bienestar, donde debemos aceptar los cambios y aprender a convivir con la moderación del consumo, ¿no podríamos simplemente disfrutar del placer del arte y la cultura?.
Sería perfecto. Es un bien generado por la capacidad humana de trabajo y destinado siempre a los hombres, formar su pensamiento, su diversidad. No es un capricho, es una necesidad intrínseca en el hombre. Todo ha sido creado y originado por nosotros; los acordes, los instrumentos, los pasos de un ballet, la armonía, el ritmo, las pinceladas, las tonalidades, los cánones, las líneas, las perspectivas... TODO.

¿Por qué tiene que ser esta crisis social y cultural?, ¿Por qué llenar de miseria el camino progresivo del desarrollo cultural? ¿Por qué austeridad tiene que ser igual a mediocridad? ¿Por qué perder calidad suprimiendo formación artística?  El hombre quedará codificado, sólo será objeto de producción, no de creación. No debería generar un conflicto, la formación artística no tiene un espacio acotado, de minorías. Siempre ha sido y seguirá siendo, un fin social.
Al igual que un médico se forma para intervenir en el cuerpo enfermo o herido, un artista se forma para intervenir en las almas huecas, vacías o ansiosas, en el alma inquieta, en las almas fuertes que valoran la capacidad humana de superación y créación.
Sobre todo esto hay mucho escrito, desde la cultura de masas, el humanismo, la alta cultura, la pseudocultura, la estandarización... Textos y analísis de todo tipo que abarcan desde las fórmulas establecidas por el clasicismo, las corrientes artísticas contextualizadas en sus momentos políticos y sociales, los movimientos actuales y emergentes, las políticas culturales más vanguardistas, las más conservadoras. Todo se puede conocer a un golpe de clic. Y opinar y debatir sobre los beneficios mayores o menores del fomento de la cultura. Prejuicios no hay, eso es incuestionable.

 

lunes, 11 de julio de 2011

REQUIEM por SAN GINÉS


Cuando los señores visigodos tuvieron a bien visitar nuestras tierras, tierras que por cierto tenían que poseer un paisaje fantástico de contrastes y diversidad, se fijaron en un lugar. Lugar que hoy todavía guarda encanto y misterio, o eso pensamos algunos.
Nada y todo, los hace ser lo que son, es decir, normalmente una ubicación privilegiada acompañada de una visión especial. Rincones con ese halo de eternidad, que con el paso del tiempo no pierden nada de su inicial atractivo ni de su poder de sugestión.
Eso si no se cruza la mano del inversor por medio. El mismo hombre que antaño los convirtió en un lugar especial, se los carga. Y todo por desidia, especulación, mala gestión e incultura aplastante.

Durante el S. XIII y tras la Reconquista este lugar fue convertido en centro monástico por la orden de San Agustín y posteriormente se establecieron allí los franciscanos por iniciativa del adelantado de Murcia D. Juan Chacón.
Estoy hablando del conjunto monumental de San Ginés de la Jara en el campo de Cartagena, frente a la laguna del Mar Menor.
Enclave rebosante de historia, creado bajo un sólido patronazgo y lugar de gran devoción popular. Concebido bajo la sobria estética franciscana, no así, guardaba ciertas obras de valor en cuanto a esculturas y pinturas, hoy todas desmembradas de su lugar de origen y en manos de particulares o quien sabe.
A finales del S.XVI y principios del XVII se configuró el complejo tal y como ha llegado a nuestros días, con algunos añadidos posteriores bastante desafortunados y con la mala suerte, de pese a ser uno de los lugares más singulares de nuestra Región, encontrarse hoy en el más lamentable y doloroso estado de conservación.
Ha sido objeto de innumerables saqueos, expolios e intervenciones de apaño del todo inapropiadas.

Algunos historiadores de nuestra época, principios del XX, han dicho que era pobre y ruinoso, pero estoy convencida de que sin una riqueza arquitectónica sobresaliente, sin grandes recursos artísticos, este conjunto contiene un sencillo y carismático perfil, cargado de posibilidades. Por decirlo de otro modo, tiene encanto.

¿Y de quien es la culpa de esta situación?
De todos, de todos nosotros. De unos más que de otros, pero al fin y al cabo, es nuestra historia. Un lugar de buenas proporciones y estética visual inigualable. Que con unas tajantes y sólidas posturas de conservación, podría ser a día de hoy, un enclave con unos clarísismos atractivos culturales y turísticos. Conjugando tradición y modernidad.


¿Pero que ha llevado a convertir un lugar con tantos recursos históricos y naturales en una  casi escombrera?
Se han planteado en los últimos años distintos proyectos de recuperación. Pasando por manos de gestores, políticos, administración local y administración autonómica y se han elaborado distintos planes de carácter urbanístico.
Pero nada ha dado sus frutos, se sigue alargando y decidiendo quien tiene que poner orden en el asunto, para finalmente llegar a nuestro ya habitual y repetido sistema de: ya que se ha caído, construyamos uno nuevo. Con mármoles y fuentes, con piscinas a dos alturas. Todo nuevo y reluciente.
¿Para que necesitamos más lugares cargados de historia y simbolismo?

¿Que criterios estamos utilizando para permitirnos tener un lugar tan interesante, en el más absoluto desamparo?
No creo que sean los patrimoniales, me pongo que me da un colapso.
Serán los económicos, ¿pero los económicos de quien?
¿De todos nosotros, de la no inversión en turismo cultural de calidad?, o ¿en el beneficio del especulador de turno?

¿Porqué nunca ha interesado aunar esfuerzos e invertir en su recuperación? Una puesta en valor enfocada o dirigida a ser incluido dentro de las amplias variables allí existentes: playa, ciudad, campo, buen clima, buenas comunicaciones, buena comida, historia, arte, tradición, devoción, no sé por decir algo.
Cuando he mencionado este lugar, San Ginés de la Jara, todo el mundo ha tenido palabras de desaprobación y reproche por tal y como se encuentra. Todo el mundo parece opinar lo mismo y se lamenta mucho de que esté perdido.
Creo que está muy tocado, pero no muerto. Mientras sigan existiendo ciudadadanos que valoran este complejo arquitéctonico y su entorno, y luchen por él, no estará muerto del todo. Desde aqui mi más sincera felicitación a todos,  desde el primero hasta el último.
Aquellos hedonistas, que sueñan con recuperar estéticas ascéticas junto a nuevas sensaciones que se vayan a Palencia, o a Burgos, o a Zamora, por ejemplo.

Fué declarado BIC por el Decreto 24/1992 del 28 de Febrero y publicado en el BORM, número 93, el 22 de abril de ese mismo año.
http://www.borm.es/borm/documento?obj=bol&id=8649
Actualmente forma parte de la Lista roja de patrimonio en peligro elaborada por Hispania Nostra.


Para saberlo todo, esta página en facebook.


El mejor artículo publicado en Imafronte nº 16 -2004 pag: 255-266
La arquitectura del convento franciscano de San Gines de la Jara”. De Manuel Muñoz Clares y Luis A. García Blánquez



sábado, 25 de junio de 2011

PLACES AND TOWNS

 
Yo no tengo, ni he tenido, una granja en África.
Pero he podido sentir los alisios en la costa de Mombasa. Los vientos más sensuales del planeta. Cálidos, susurrantes, hipnóticos. Como Mozart, como un clarinete. Configuran en la gente un estado de permanente lentitud, de miradas profundas, no existen las miradas planas en las costas de Kenia, todo tiene luz y color.

  
Yo no tengo, ni tendré, una pirámide en el Yucatán.
Pero he sentido el atardecer de lunas brillantes, más espectacular creado por el hombre, sobre la selva de Chichén Itzá. El enigma de la historia unido al poder y misterio de las piedras. La magnitud de todo, su fuerza aplastante, como si tu conciencia rechinase por el peso de ver algo tan bonito, tan magnético, tan diferente a todo, con tanta dignidad.

Yo no tengo, ni podré tener un zoco a orillas del Mediterráneo.
Pero he paseado por las estrechas y enigmáticas calles de Kairuán, la ciudad más santa del Magreb.  Con su imponente y silenciosa mezquita, tan antigua como hermosa, tan fuerte. El azul del mar y las secas tierras de Túnez, con esa sorprendente cercanía a mi tierra, entrañable y sorprendente.
Y Cartago esencia arqueológica, totalmente respetada, venerable, cuajada de historia, de leyenda de verdad.

 
Yo no tengo, ni me dejarán tener, un pub en Whitechapel.
Pero si he tomado en uno de ellos, la cerveza más caliente, larga y placentera de mi adorado Londres. La ciudad de mis desvelos juveniles. La victoriana ciudad, de la que viví enganchada con mis novelas de Wilkie Collins. La ciudad de la cultura, del mestizaje, de lo "under", de lo "ground". La ciudad perfecta para pasear, para convivir.

Yo no tengo, ni seré digna de tener, un TAJ a orillas del Yamuna. TAJ significa Corona.
Pero he vivido una subyugante y mágica puesta de sol en la ribera del Yamuna, sentada en la terraza del Taj Mahal. Tiene ese lugar un espíritu vivo, esa espiritualidad que te convierte en pequeño, frente a la fortaleza de lo eterno. Porque la India es completamente eterna, bella y brutal. La India es la vida.


 
Yo no tengo, ni puedo tener, una ciudad entre dos continentes.
Pero he recorrido el Bósforo, navegando por sus aguas, como si todas las culturas que recorrieron nuestros pasados confluyeran en mi: persas, romanos, otomanos, cristianos, judíos, árabes. Mezquitas, palacios, bazares, torres, puentes, mercados. La ciudad de las ciudades, la que para sí quiso Napoleón, que dijo, “si la tierra fuese un solo estado, Estambul sería su capital”. En la que yo, querría enamorarme.

Yo no tengo, ni jamás fue mío, un palacete en el Fiésole.
Pero si he vivido en las ciudad más bonita jamás inventada. Donde vibras y respiras con el aliento de la perfección, el arte más perfecto. El David, Bruneleschi, La Primavera, Dante, Miguel Ángel. Donde llegué siendo cuerpo y niña, de donde partí siendo alma y mujer. Mi ciudad.




Pero si tengo......

El Imafronte barroco más relevante del arte español. La ciudad de las plazas, de la calidez, de la conversación en las esquinas, de los adarves y las cañicas.
Una ciudad cada día más viva y participativa. Con muchas ganas de crecer. De aprender a respetar lo legado y transformarlo en cultura.
Porque esta ciudad está llena de cultura. La agenda está completa, los festivales, las exposiciones, las iniciativas de los pequeños, las iniciativas de los poderosos. Los nuevos y valientes centros de creación artística, los nuevos bed and breakfast, la nueva gastronomía. Espacios para fotografía, para música, danza, para niños, de interpretación. 
La ciudad que no se resiste a ser periférica. Sin el p---  AVE, sin el gran museo de reclamo, sin la capitalidad europea, sin abundantes gestores culturales, todavía endogámica, sin carril bici......, sin ser bonita.
La pequeña ciudad que está realizando un intenso esfuerzo por compaginar tradiciones y vanguardias, luchando por destacar y no ser olvidada.
La ciudad que lo puede tener todo, y lo debe tener todo.


viernes, 3 de junio de 2011

IDENTIDAD PATRIMONIAL


A Elisa Franco

Un día cualquiera del año 1993, un grupo de hombres se adentra en la ciudad de Mostar. En medio de una de las guerras más sangrientas y voraces de la segunda mitad del S. XX en Europa.
Su misión no es humanitaria, o así lo puede parecer. Bajo el fuego de las armas y rodeados de un doloroso drama humano, se mueven entre escombros intentando dar sentido a su cometido, intentando que el sufrimiento y la muerte de tantas personas no empañe su fin, un fin justo, pero incomprendido.
¿Que hacemos aquí realmente?, ¿Proteger y defender un puente, es más importante que ayudar a las personas?
Ese puente, no es un puente cualquiera, es un símbolo. Es el símbolo más importante de un pueblo destruido, un nexo de unión cultural, un ejemplo de tradición y convivencia. Significa muchas cosas, como para no defenderlo.
Encabeza esa misión José María Ballester, técnico europeo especializado en cultura, velador del mantenimiento y la conservación del patrimonio europeo. Luchador incansable por la recuperación de tantos elementos en peligro, que aunque siempre firme y seguro de su trabajo, muchas veces en medio de la más pura desolación, se plantea el sentido de su esfuerzo.
¿Pero vale la pena? ¿La lucha por la conservación, protección y recuperación de nuestro patrimonio, vale realmente la pena?
Su respuesta siempre, es la misma. Si, vale mucho la pena.
Primero por su instinto, su experiencia le dice: que un puente, una biblioteca, una iglesia o un castillo generan una base cultural que fomentan el equilibrio y la estabilidad en la población. Vehículos de cohesión social, más allá de lo puramente histórico y estético.
Segundo, el patrimonio de un lugar genera en sus habitantes, identidad, son valores seguros inseparables de la idea de pluralidad histórica. El patrimonio cultural material e inmaterial se ha convertido en una exigencia social, de conocimiento y de reconocimiento.

En la “Cumbre de Viena de 1993”, se toma conciencia por primera vez entre todos los jefes de gobierno europeos, que existe un patrimonio europeo como tal, surge una dinámica nueva , alejada de la tradicional formula conservacionista.
Las bases más sólidas las plasma en 1972, la Conferencia General de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, en su 17a reunión celebrada en París el 21 de noviembre.
Se establece un marco legal, políticas, normativa y actuaciones en el ámbito europeo.
Las políticas y las prácticas en materia de patrimonio cultural han sufrido un desarrollo espectacular en el curso de los últimos treinta años.
Instrumentos políticos y fuerza jurídica respaldan programas de cooperación intergubernamental, desarrollados tanto desde el marco de la Unión Europea, el Consejo de Europa y la Unesco.

La gestión del patrimonio se llama tutela, con cuatro objetivos básicos: conocer (investigar), proteger (catalogar), conservar (intervenir) y comunicar (difundir).

El pasado 11 de Mayo, la ciudad de Lorca sufrió una herida difícil de curar. Con una dramática experiencia vital y personal de sus gentes, la desaparición de nueve de sus vecinos y de sus hogares. Son daños humanos irreparables.
El patrimonio inmueble de la ciudad de Lorca se encuentra en una situación complicada y difícil. Son muchas las grietas de la ciudad, está duramente resquebrajada.
En nuestra Región no ha existido nunca una conciencia por la conservación y mantenimiento de nuestro patrimonio cultural. Solo reaccionamos y no siempre en la medida justa, cuando sentimos que lo perdemos, cuando creemos que nos lo arrebatan. Hay que educar en la importancia de conservar nuestros bienes y tradiciones, como fuente inequívoca de nuestro desarrollo y crecimiento como Región.
Los que creemos en la fuerza de la defensa de los conceptos antropológicos y humanistas del patrimonio, y mucho más en su concepción sociológica, apostamos en estos duros momentos por su indiscutible carga de valores colectivos, su forma de ofrecer aprendizaje, riqueza e identidad.

La pronta recuperación de los bienes patrimoniales dañados en Lorca, supone una apuesta firme por la particularidad local de esta ciudad. Lugares de integración que deben ser dignamente mantenidos y perpetuados, como espacios tangibles de cultura y comunicación.
La singularidad de estos inmuebles afectados y su inclusión en el modo de vida local, dan forma a la ciudad. Recuperarlos como elementos vivos y activos, de un pasado, con miras al futuro.
Yo he estado allí, lo he visto y lo he sentido.
Preservar el patrimonio de Lorca es un trabajo de todos. Es necesario facilitar el rápido acceso de la población a sus rutinas, a sus apreciados bienes y a sus cotidianas experiencias.
Su patrimonio histórico ahora dañado, es un recurso de confianza de la comunidad en si misma.