domingo, 6 de abril de 2014

SE LO DEBO

Si yo tuviera un castillo, como los de las highlands escocesas; robusto, fuerte, imponente e inexpugnable, lo organizaría de forma muy concienzuda y matemática para tener conmigo todo lo necesario y no tener que salir nunca de él. 
Entre mi lista de prioridades se encuentra encabezando esta con absoluta primacía, un cocinero. Si, un cocinero con imaginación. Paso de explicarlo.
Luego en segundo lugar tendría una bruja. Una bruja amable que saliera por las noches y me cantara canciones de amor tradicionales de los pueblos olvidados. De las viejas costumbres de las islas griegas, los poblados gallegos, los murmullos de los indígenas de las selvas amazónicas, de los sonidos de los desiertos africanos y sus gentes nómadas, de la tradición hindú, etc... Música de bruja para envolver una vida.



Para estructurar el espacio yo viviría en un torreón rodeada de una selección vanidosa y tierna de animales. Confío en los animales. Me gusta su naturaleza natural. Como tengo que hacer una lista para que cuando compre el castillo, el vendedor no me mire con cara rara, je, je ,je. He seleccionado un grupito de pequeños y especiales animales para vivir en completa armonía: muchas tortugas, ranas y ranos, dos pavos reales, dos pavos tropicales, una lechuza, seis galgos, varios mochuelos y un caballo.

El otro torreón lo llenaría de amistad. 
Esto me está resultando muy difícil. Parece mentira. He encontrado antes los pavos tropicales.   
Cuando echas unas risas con un buen amigo y que además tiene unas dosis enormes de ingenio y de sentido del humor sin complejos, aprendes que esto tiene dos claras ventajas; una, que no necesitas un motivo para las risas y otra, que tu autoestima siempre sale reforzada.
Hace años, un amigo de estas características me encontró. Directamente desde el minuto cero de nuestra amistad no dimos cuenta de que teníamos esa difícil afinidad de entendernos con las risas.
Luego el tiempo lo ha convertido en un sólido apoyo para mis proyectos con el castillo. Con tal franqueza y con tal lealtad que he pensado que no estaría mal agradecerle su confianza en mi. Y de paso nombrarlo coordinador del ala del castillo destinada a la amistad.

Llevo una semana dándole vueltas al "cuadro clínico de la felicidad", venía en el interior de una revista de contenidos frikis y casuals que me regalaron el fin de semana pasado. ¿Indirecta?, ¿directa? En este cuadro clínico se analiza todo el entorno de una persona para concluir que gasto energético realiza en formar su propia felicidad. A mi me sale continuamente que mi mayor gasto energético lo dedico a las risas con amigos. Me he quedado preocupada. ¿Esto es menos o más inteligente que dedicarse a la ayuda humanitaria o temas de beneficio social y tal?. Creo que soy algo egoísta con el tema de mi felicidad. Bueno en esto soy bastante estándar.




Borges escribe en su ensayo "La Inmortalidad" en junio de 1978, que creía en la vida eterna. "Seguiremos siendo inmortales; más allá de nuestra muerte corporal queda nuestra memoria, y más allá de nuestra memoria quedan nuestros actos, nuestros hechos, nuestras actitudes, toda esa maravillosa parte de la historia universal, aunque no lo sepamos y es mejor que no lo sepamos".


Con mucho cariño a mi amigo P.G.








miércoles, 12 de marzo de 2014

AMOR BRUTAL

Tengo la fórmula. 2+2=4-5=-1. Es la fórmula del Amor Brutal.
Tener la fórmula no me hace tener la solución. O si.
Gracias a la inteligencia, las personas, no la gente, pueden disfrutar del Amor Brutal.
Este, para el que no lo sepa, es el Amor característico de las vidas absolutas. Las vidas parciales tiene amores parciales, con parcelas, barreras, vallas, puertas, ventanas, salidas, entradas y toilettes.

El Amor Brutal es anticonvencional, por ello es brutal. No necesita formalizarse, ni perpetuarse, ni estabilidad, ni hipotecas, ni proyectos, ni siquiera, en ciertos casos, estar cerca. Lo mejor es su equilibrio, su control sobre las fronteras de la afectividad. Controlando las fronteras, controlas su movimiento y en el movimiento está la clave. Nada estancado produce energía, todo lo que se mueve produce toneladas de actividad: las olas, los vientos, los terremotos, las miradas.

Me gusta porque es permanente en la Historia del Arte, alguien como mucho acierto convirtió a algunos artistas en amantes brutales.

El único problema del Amor Brutal es saber reconocerlo. Una chica de clase, un hijo, un padre, un hombre distinto, esa vecina, aquel recuerdo, la primera novia, la última, la chica de ayer, el chico de la moto... 
Nunca volverá a repetirse, será el único. 

Había una escena  de una película que me sangraba la mente. No voy a decir qué película porque condiciona el mensaje.... "Ella está dentro del coche. Llueve, está completamente loca de amor, él aparece en otro coche, su amor, este coloca la mano sobre el retrovisor con un mensaje para ella, y después de instantes de desesperación, se aleja. Y todo acaba". 
El Amor Brutal. Sin mentiras. ¿Para qué vas a mentir en el amor brutal?

No espero que nadie lo entienda. Espero que todos puedan vivirlo.

Ya lo dije una vez. El amor está muy banalizado. Y mal comprendido.
Vamos por ahí pensando que el sexo, el ligue, los piropos, las palabras con tacto, el cariño, las pasiones, los flechazos, la tensión sexual y todo eso... deben formar parte del amor. Pero sinceramente, ¿el Amor Brutal necesita de todo eso?, creo que no.
Necesita el susurro de la verdad, de la verdad absoluta, sin prejuicios. Susurrar Amor Brutal debería enseñarse de padres a hijos, estar preparado, prevenido, saber que existe, que puedes disfrutarlo.
Lo bueno, lo increíble es  que siempre permanece, sin ñoñerías, sin reproches, es intrínsecamente féliz, es la experiencia. La experiencia.

¿Y si nunca lo vives? ¿y si no sabes encontrarlo?

No pasa nada. 

Si yo no te lo cuento, como a mi me lo contaron. Ni te habrías enterado.


















Simone De Beauvoir decía en “El segundo sexo”: “La mujer no es nada más que lo que el hombre decide que sea; así, se le llama “el sexo" queriendo decir con ello que aparece esencialmente ante el hombre como un ser sexuado: para él, ella es sexo, y lo es de un modo absoluto. Se determina y se diferencia en relación al hombre y no en relación a lo que ella misma es; ella es lo inesencial frente a lo esencial. Él es el sujeto, el absoluto: ella es "lo otro".

lunes, 6 de enero de 2014

MI MENTE ES NÓMADA

Mi mente es nómada. Es un hecho constatado. Solo ella. Una mente que necesita moverse, dar vueltas y giros, chocar y rebotar. Buscar espacios cálidos, inhóspitos, zonas de confort y tierras desconocidas. Una mente nómada alejada de lo real en muchas ocasiones, incapaz de centrarse, de echar el ancla. 
Mi mente crece en forma de ciclón, se mueve constantemente. Si ella pudiera negociaría la venta de estrellas, la recolección de arena, la siembra de sonrisas, fomentaría la búsqueda del ónix, la mezcla de sangres, multiplicaría los colores.. en fin, me acosa y me destruye. 
La he puesto en tratamiento. Le estoy aplicando un tratamiento semanal, combino silencio con realidad. Realidad de la buena, de la dolorosa. No se lo que espero. Tampoco quiero cambiarla. 

No reacciona, cada vez es más nómada.

Hace muchos años mi mente y mi cuerpo tuvieron un encuentro especial. Viajaba por la India cuando visité un templo. Calor seco, abrasador, sonidos y olores complejos, gente extraña, sensaciones de descubrir y ganas de perderme. La luz insolente del desierto entraba por las celosías convirtiendo el templo en un lugar silencioso, tranquilo, muy mágico y sereno. Era más bien pequeño, al fondo un altar, sin nada, sin nadie. Columnas y arcos para un lugar de recogimiento. Se podía pensar, pensar hasta el dolor. 
Creía que estaba sola. Pero no, de un rincón salió una anciana. Una anciana de la India. Como un símbolo, posiblemente era una piedra más y yo veía a una anciana.
Estaba sentada en el suelo, como es habitual en el país, en una esquina oscura, rodeada de pequeños rosarios. Se acercó a mí y me sonrió, su sari estaba muy sucio, su piel era tierra, sus ojos eran agua y era muda. 
Nos quedamos un momento de pie, una frente a la otra. Yo sin poder dejar de mirarla, ella moviendo sus manos entorno a mí, hasta que me tocó. Me acariciaba los brazos y la cara y me bendijo colocándome un pequeño pegote de tierra en mi frente, color mostaza, como ella. 
No quería dinero, solo quería mi compañía.
Me senté junto a ella. Cogió mi mano, puso la suya sobre mi palma y la acarició de arriba abajo, rítmicamente. Como un mantra eterno. Así estuvimos mucho rato. 

El único momento de mi vida que mi mente dejó de ser nómada.



Tengo una foto saliendo de ese templo. Llevo una camiseta verde militar, una falda roja corta y voy descalza. No llevo nada, ni bolso, ni mochila, ni nada. Levanto los pies con ese gesto natural al quemártelos con el suelo. El pelo en un moño y sonrío. Siempre he pensado que es la sonrisa de la liberación. 

Después de la foto, me echaron la bronca. Nadie de mi grupo me encontraba, se estaban preocupando, había que volver.

Y ahora muchas veces vuelvo a ese templo. Porque quiero necesitarlo, porque la añoro, porque ella no me conocía y me acarició. La sucia anciana de la India. 

Ella nunca pudo saber lo mucho que me gustó estar junto a ella. El vértigo que he sentido después de tener que utilizar las palabras para todo. 
Ella no tenía palabras y me alegro infinitamente que no las tuviera. 

Si mi mente no fuese errante yo seguramente me parecería a la versión errónea de mi. La dejo vagar, total, eso me llevó al templo de la India. No mis pies sino mi mente. La necesidad de buscar constantemente.




Dedicado a todos los viajeros.











domingo, 3 de noviembre de 2013

LA GENERACIÓN DEL ORFI. SEXO IMPACTO

Tras su sonado divorcio V. ha tenido varias relaciones estables. Esas que duran 3 días, 10 minutos y dos tapas. De las que siempre consigue  dos collares de Tous, con oso incluido. Es divina. Maneja las relaciones como nadie. Se sitúa en una órbita donde los aspectos del corazón los cuida a base de caldos de sobre y gelocatiles, para evitar ardor de estómago y espasmos de jaqueca. No cree en el amor, cree más y más a menudo, en la madurez emocional, para evitar choques frontales, dice. 

Nos sentamos en el café y se la ve agotada. Para variar no lleva un bolso grande con montones de extractos del banco, dice que no sabe que hacer con ellos y los acumula. Lleva una mochila de tela anodina, inapropiada. De Pokémon.
Esta mañana parece más menuda, un poco más cuarentorra. 
Dice que ha intentado hacer un análisis de los tipos de sexo.

¿De los tipos de sexo?, - le pregunta MJ. 
Será de los tipos de tipos...

No, hablo de los tipos de sexo.- Dice completamente Gilda quitándose el guante.

¿Y cuantos tipos hay?,- le pregunto con una curiosidad malsana. Sus teorías son siempre delirantes, hasta el punto, que una vez clasificó a sus vecinas por los gemidos nocturnos comparándolas con las diferentes catedrales góticas de España. Ese día, le hicimos la ola sesenta veces.

Bueno,- dice. Suspira y se sienta en el borde de la silla muy concentrada.

*Está el sexo rápido. O sea.

Este lo comprendemos enseguida. No dice más y todas asentimos.

*Está el sexo torpe. Ni la postura adecuada, ni el lugar adecuado, ni el momento adecuado, ni las bragas adecuadas, ni el día oportuno, ni por supuesto el colega. Es ese hombre que quiere y no puede, que te gusta y te disgusta, que le das la oportunidad y de repente parece un sapo. En fin, te quedas con la misma cara que Madonna cuando le sale un gallo, es decir, te quedas gilipollas.




MJ. se ha puesto colorada. La miro de reojo. Aprieta la funda de su móvil con alevosía. 

*Está el sexo cadencioso y armónico. El SEXO. Si, eso, como una peli mala, con un guión bueno, con actores excelentes y la banda sonora de Memorias de África en alta definición. Lo peor es su escasez, lo mejor el tiempo que lo revives y lo recuerdas. Pasa alguna vez chicas, dice solemnemente. 

La miramos perplejas, e incluso un poco asustadas. ¿Pero de qué coño estará hablando?

Sigo,- dice tras crear un ambiente de pastel rosa y olor a algún perfume de la casa Nina Ricci.

*El sexo oriental y reflexivo. Ese me encanta. Dura horas, tantas que das varias cabezadas e incluso un huequito y te haces un repaso en la laca de uñas. Es relajante y tiene mucho de inspirador. Te sientes como en un palacio de la lejana India, rodeada de estímulos. Muy estimulador. Y, aburridísimo.

*Y el sexo impacto. Lo acabo de descubrir. El sexo impacto tiene mucho de pressing catch. Pero es muy unidireccional. Es como ese momento que empiezas a hacer spinnig y desde el primer minuto no te cabe la lengua en la boca, las piernas te tiemblan tanto hasta que su hormigueo te marea. Tiene algo de momentazo porque te suena a energía y a cabalgada histórica. A la media hora te gusta, a las dos horas y media quieres dos redbulles con tónica y a las tres horas y media sueñas con una nave espacial que te succione sin dolor y te traslade discretamente a un sección de colchones de Ikea, como si nada hubiera pasado.  

En fin, dice cabizbaja. O no tengo el cromosoma adecuado, o no tengo posibilidades de repetir.

No abrimos la boca. 

Imaginamos todas los millones de tipo de sexo del planeta. Las situaciones degradantes para miles y miles de mujeres, la mierda mal entendida y las vejaciones, todo lo negativo de algo que debe ser un placer y acto de entrega y "amor", buen rollito y respeto.

Pero nos cuesta imaginar a nuestra V. salir derrotada del sexo impacto. 
No podemos dejarla así. La prepararemos, seremos sus coachs, haremos de ella la mejor, la señora con más impacto del mundo. Por lo menos que tenga su derecho a réplica. Sin más accesorios que su cabecita inteligente, esa que siempre la predispone a conquistar al hombre inadecuado y sale airosa sin arañazos, sin remordimientos ni autocensura.
















miércoles, 17 de julio de 2013

SAN AGUSTÍN

Decía San Agustín; "Que la medida del amor es amar sin medida". No me lo dijo a mi, porque no llegamos a coincidir. Yo fui a un colegio solo de chicas, de esos del ostracismo hormonal y la mentalidad rígida. De esos donde el pecado era la virtud de sólo tener malos pensamientos, los pensamientos de una época de rencores a los adultos y a la vida en general. Aunque por lo que tengo entendido San Agustín también fue a un cole solo de chicos. De ídem de lo mismo.
Pero si hubiéramos o hubiésemos coincidido, antes o después, creo que esa fracesita me la habría dedicado a mi. 
Primero porque viene de la boca de un santo, por lo de San, y a día de hoy y antes también, yo solo aguanto a los santos, nivel santo por favor. 
Segundo, porque no tiene sentido amar a medias, pseudoamar, se ama o no se ama. Sin medidas. Para amar con cuotas no se ama. Un cuarto y mitad de amor es algo tan absurdo como las morcillas en el zoco de Sousse (Tunez)



Tercero, porque el humano que yo regento, uno que me dieron al nacer, tiene la convicción que la capacidad de amar y su uso, depende de un esfuerzo y un talento al que hay que dedicar alma, corazón y vida y por ello es una frivolidad insana amar con ligereza, tomar el pelo en el amor y bloquear el sentimiento amatorio en falsas energías y esperanzas.

En resumen: de tal cansancio moral ando yo compuesta, que ante un enorme placaje emocional he decidido recurrir a San Agustín. Un tipo para unas cañas y unas tapas de jamón ibérico. Según profundizo en él, no era ni en exceso racional ni excesivamente fiel al fideísmo, valga la redundancia; "cree para comprender", "comprende para creer". 


Nada tiene sentido si uno no se ama a si mismo. 
Nada tiene sentido si se mide todo.
Nada tiene sentido si no se lucha.
Nada tiene sentido si no te levantas.
Nada tiene sentido si no se ama sin medida.
Nada tiene sentido si no se ama.







Nada tiene sentido sin unos tacones para amar con convicción...




domingo, 28 de abril de 2013

JACQUELINE

En otras ocasiones me ha ocurrido lo mismo. Entrar a una exposición y sentir envidia. Y es algo fácil, sentir envidia por el talento, la capacidad creativa, la imaginación, la pasión, el control técnico etc.. E incluso por temas más mundanos como la envidia sana a todos los que han participado en la selección de las obras, su traslado, su montaje. Ese contacto privado que sólo tienen los que están detrás de las bambalinas y que dejan todo listo para la llegada del visitante, el cual en muchas ocasiones no valora las dificultades de muchos montajes expositivos.
En esta ocasión llego a Las Claras, sede de la Fundación Cajamurcia, a ver una exposición de fotografía de un personaje relevante, Juan Gyenes , retratando momentos y espacios de una leyenda, Pablo Picasso. 
Y es al final del recorrido, marcado por un lógico discurso expositivo, donde me encuentro con mis enormes dosis de envidia. Esta me asalta frente a una serie de fotografías que retratan a una mujer y su soledad, envuelta en sus recuerdos. Lo que ella ha vivido, yo nunca lo viviré, lo hermosa que es su ausencia.



Jacqueline Picasso es la protagonista de estas últimas imágenes. Gyenes la fotografía en soledad cuando ya ha muerto su marido. Es la nota amarga dentro de una serie de imágenes todas vitales y optimistas. El resto irradian enorme energía, como era su protagonista. La energía de Picasso. 
Pero más allá del artista, había un hombre completamente pasional, vital y demoledor. Que lo era todo: persona, personaje y actor.
La presencia de Jacqueline es lo que más atrae mi mirada, necesito buscarla en todas las fotos. Me parece bellísima, tiene una presencia hipnótica. Sonríe poco, siempre cercana a su amado, elegante, culta y discreta. 



Imagino que se habrá escrito mucho sobre su vida, su influencia en el artista, su origen, su destino. A mi todo eso me da igual. Tengo mis propios sentimientos, sus cejas, sus caderas, sus manos, su inteligencia. Es como si el mediterráneo fuera mujer, y ella una continua ola de espuma rizada.



Me obsesiona el pensar en su voz. Mi imagino una voz grave, con un francés cerrado como susurrante. 
Tiene miedo a perderse de Picasso, ellos no son como todos los imaginan, ellos comparten cosas pequeñas, y ahí radica todo. Compartir cosas pequeñas,  las que fluyen en un día a día. ¿Eso alimentaría a Picasso?, ¿sería la discreción de Jacqueline su refugio? 






Se unió a un hombre que le otorgó el apellido y la vida de una musa. Pero por su potente mirada, deduzco que ella estaba destinada a conquistar. Sin hacer ruido y sin vanidad. Su capacidad de enamorar, posiblemente seca y leal. Inolvidable. 
Al salir de la exposición, no admiro tanto a Picasso, no me parece tan trascendente. Si que valoro su capacidad de elección. Encontrar a Jacqueline, en eso demostró mucho talento.






domingo, 21 de abril de 2013

EN CIRCUNSTANCIAS NORMALES



En circunstancias normales, y daría para mucho el aclarar que son "circunstancias normales", mis intenciones personales fueron muy distintas a las actuales. En el principio de todo yo quería ser una apasionada y exitosa deportista de alto riesgo. Especialmente de esos deportes en contacto con la naturaleza, me maravillan todos. Montañas por escalar, rincones y grutas por indagar, ríos impetuosos que descender, alturas imposibles de describir. Si la vida me hubiera dotado de un cuerpo musculoso y potente no lo habría dudado, y casi que lo intenté. Pero se dio la circunstancia extra anormal de que me dediqué al cervecing, mucho más calórico y hepático e indudablemente más social y comunicativo. Fuera naturaleza, vivan las tascas.

También quería ser bióloga marina. Indagué durante meses sobre la posibilidad de trasladarme a la especializada universidad del Mar de Tenerife, La Laguna. Analicé todas las asignaturas, la distancia, la climatología, la alimentación y los gastos. Todo ello retos complicados, estos no mitigaron mis enormes ganas de tirarme al agua y quedarme de forma permanente entre delfines y tortugas, y algún que otro ballenato. Hasta que me salieran aletas y discretamente desparecer. Pero se dio la circunstancia extra anormal que me mareo en los barcos. Fuera alta mar, viva la tierra firme.




Creo que debería haberme dedicado a cualquiera de esas dos opciones. Quizás y con suerte el exponerme al mundo natural y animal se habría paliado de alguna forma mi carácter irritable y crítico. 

Ahora tras deshojar la margarita y confirmarme esta que no me quiere, he decido dedicarme al street style, perdón, quería decir, a la critical cultural style street. 
Muy bonito. Yo ahora quiero utilizar los recursos teóricos de mi propia experiencia para realizar, en base a fórmulas no establecidas; mi propia teoría critica, una versión personal y particular. La teoría critíca, La Independent.

No veo mal que se pueda realizar una crítica constructiva. E incluso la veo necesaria. De estar ahora encaramada a una montaña con demasiado oxígeno y envuelta en un silencio asfixiante no se me ocurriría, estaría agilipollada, seguro. Pero como al final resultó ser que soy hiper urbanita, y ando bastante contaminada, y no he renovado mi oxígeno desde los 80, si puedo, con enorme paciencia y respeto puedo opinar y analizar lo que me rodea bajo mi prisma. Simplemente por que yo lo valgo. 
Dedicaré algunos minutos de mi lovely existencia a dar un repaso por el panorama urbano que me rodea y sus pobladores. Empezando por supuesto por la cultura, que la hay y muy rica, y después....., por todo lo demás.