miércoles, 12 de marzo de 2014

AMOR BRUTAL

Tengo la fórmula. 2+2=4-5=-1. Es la fórmula del Amor Brutal.
Tener la fórmula no me hace tener la solución. O si.
Gracias a la inteligencia, las personas, no la gente, pueden disfrutar del Amor Brutal.
Este, para el que no lo sepa, es el Amor característico de las vidas absolutas. Las vidas parciales tiene amores parciales, con parcelas, barreras, vallas, puertas, ventanas, salidas, entradas y toilettes.

El Amor Brutal es anticonvencional, por ello es brutal. No necesita formalizarse, ni perpetuarse, ni estabilidad, ni hipotecas, ni proyectos, ni siquiera, en ciertos casos, estar cerca. Lo mejor es su equilibrio, su control sobre las fronteras de la afectividad. Controlando las fronteras, controlas su movimiento y en el movimiento está la clave. Nada estancado produce energía, todo lo que se mueve produce toneladas de actividad: las olas, los vientos, los terremotos, las miradas.

Me gusta porque es permanente en la Historia del Arte, alguien como mucho acierto convirtió a algunos artistas en amantes brutales.

El único problema del Amor Brutal es saber reconocerlo. Una chica de clase, un hijo, un padre, un hombre distinto, esa vecina, aquel recuerdo, la primera novia, la última, la chica de ayer, el chico de la moto... 
Nunca volverá a repetirse, será el único. 

Había una escena  de una película que me sangraba la mente. No voy a decir qué película porque condiciona el mensaje.... "Ella está dentro del coche. Llueve, está completamente loca de amor, él aparece en otro coche, su amor, este coloca la mano sobre el retrovisor con un mensaje para ella, y después de instantes de desesperación, se aleja. Y todo acaba". 
El Amor Brutal. Sin mentiras. ¿Para qué vas a mentir en el amor brutal?

No espero que nadie lo entienda. Espero que todos puedan vivirlo.

Ya lo dije una vez. El amor está muy banalizado. Y mal comprendido.
Vamos por ahí pensando que el sexo, el ligue, los piropos, las palabras con tacto, el cariño, las pasiones, los flechazos, la tensión sexual y todo eso... deben formar parte del amor. Pero sinceramente, ¿el Amor Brutal necesita de todo eso?, creo que no.
Necesita el susurro de la verdad, de la verdad absoluta, sin prejuicios. Susurrar Amor Brutal debería enseñarse de padres a hijos, estar preparado, prevenido, saber que existe, que puedes disfrutarlo.
Lo bueno, lo increíble es  que siempre permanece, sin ñoñerías, sin reproches, es intrínsecamente féliz, es la experiencia. La experiencia.

¿Y si nunca lo vives? ¿y si no sabes encontrarlo?

No pasa nada. 

Si yo no te lo cuento, como a mi me lo contaron. Ni te habrías enterado.


















Simone De Beauvoir decía en “El segundo sexo”: “La mujer no es nada más que lo que el hombre decide que sea; así, se le llama “el sexo" queriendo decir con ello que aparece esencialmente ante el hombre como un ser sexuado: para él, ella es sexo, y lo es de un modo absoluto. Se determina y se diferencia en relación al hombre y no en relación a lo que ella misma es; ella es lo inesencial frente a lo esencial. Él es el sujeto, el absoluto: ella es "lo otro".

lunes, 6 de enero de 2014

MI MENTE ES NÓMADA

Mi mente es nómada. Es un hecho constatado. Solo ella. Una mente que necesita moverse, dar vueltas y giros, chocar y rebotar. Buscar espacios cálidos, inhóspitos, zonas de confort y tierras desconocidas. Una mente nómada alejada de lo real en muchas ocasiones, incapaz de centrarse, de echar el ancla. 
Mi mente crece en forma de ciclón, se mueve constantemente. Si ella pudiera negociaría la venta de estrellas, la recolección de arena, la siembra de sonrisas, fomentaría la búsqueda del ónix, la mezcla de sangres, multiplicaría los colores.. en fin, me acosa y me destruye. 
La he puesto en tratamiento. Le estoy aplicando un tratamiento semanal, combino silencio con realidad. Realidad de la buena, de la dolorosa. No se lo que espero. Tampoco quiero cambiarla. 

No reacciona, cada vez es más nómada.

Hace muchos años mi mente y mi cuerpo tuvieron un encuentro especial. Viajaba por la India cuando visité un templo. Calor seco, abrasador, sonidos y olores complejos, gente extraña, sensaciones de descubrir y ganas de perderme. La luz insolente del desierto entraba por las celosías convirtiendo el templo en un lugar silencioso, tranquilo, muy mágico y sereno. Era más bien pequeño, al fondo un altar, sin nada, sin nadie. Columnas y arcos para un lugar de recogimiento. Se podía pensar, pensar hasta el dolor. 
Creía que estaba sola. Pero no, de un rincón salió una anciana. Una anciana de la India. Como un símbolo, posiblemente era una piedra más y yo veía a una anciana.
Estaba sentada en el suelo, como es habitual en el país, en una esquina oscura, rodeada de pequeños rosarios. Se acercó a mí y me sonrió, su sari estaba muy sucio, su piel era tierra, sus ojos eran agua y era muda. 
Nos quedamos un momento de pie, una frente a la otra. Yo sin poder dejar de mirarla, ella moviendo sus manos entorno a mí, hasta que me tocó. Me acariciaba los brazos y la cara y me bendijo colocándome un pequeño pegote de tierra en mi frente, color mostaza, como ella. 
No quería dinero, solo quería mi compañía.
Me senté junto a ella. Cogió mi mano, puso la suya sobre mi palma y la acarició de arriba abajo, rítmicamente. Como un mantra eterno. Así estuvimos mucho rato. 

El único momento de mi vida que mi mente dejó de ser nómada.



Tengo una foto saliendo de ese templo. Llevo una camiseta verde militar, una falda roja corta y voy descalza. No llevo nada, ni bolso, ni mochila, ni nada. Levanto los pies con ese gesto natural al quemártelos con el suelo. El pelo en un moño y sonrío. Siempre he pensado que es la sonrisa de la liberación. 

Después de la foto, me echaron la bronca. Nadie de mi grupo me encontraba, se estaban preocupando, había que volver.

Y ahora muchas veces vuelvo a ese templo. Porque quiero necesitarlo, porque la añoro, porque ella no me conocía y me acarició. La sucia anciana de la India. 

Ella nunca pudo saber lo mucho que me gustó estar junto a ella. El vértigo que he sentido después de tener que utilizar las palabras para todo. 
Ella no tenía palabras y me alegro infinitamente que no las tuviera. 

Si mi mente no fuese errante yo seguramente me parecería a la versión errónea de mi. La dejo vagar, total, eso me llevó al templo de la India. No mis pies sino mi mente. La necesidad de buscar constantemente.




Dedicado a todos los viajeros.











domingo, 3 de noviembre de 2013

LA GENERACIÓN DEL ORFI. SEXO IMPACTO

Tras su sonado divorcio V. ha tenido varias relaciones estables. Esas que duran 3 días, 10 minutos y dos tapas. De las que siempre consigue  dos collares de Tous, con oso incluido. Es divina. Maneja las relaciones como nadie. Se sitúa en una órbita donde los aspectos del corazón los cuida a base de caldos de sobre y gelocatiles, para evitar ardor de estómago y espasmos de jaqueca. No cree en el amor, cree más y más a menudo, en la madurez emocional, para evitar choques frontales, dice. 

Nos sentamos en el café y se la ve agotada. Para variar no lleva un bolso grande con montones de extractos del banco, dice que no sabe que hacer con ellos y los acumula. Lleva una mochila de tela anodina, inapropiada. De Pokémon.
Esta mañana parece más menuda, un poco más cuarentorra. 
Dice que ha intentado hacer un análisis de los tipos de sexo.

¿De los tipos de sexo?, - le pregunta MJ. 
Será de los tipos de tipos...

No, hablo de los tipos de sexo.- Dice completamente Gilda quitándose el guante.

¿Y cuantos tipos hay?,- le pregunto con una curiosidad malsana. Sus teorías son siempre delirantes, hasta el punto, que una vez clasificó a sus vecinas por los gemidos nocturnos comparándolas con las diferentes catedrales góticas de España. Ese día, le hicimos la ola sesenta veces.

Bueno,- dice. Suspira y se sienta en el borde de la silla muy concentrada.

*Está el sexo rápido. O sea.

Este lo comprendemos enseguida. No dice más y todas asentimos.

*Está el sexo torpe. Ni la postura adecuada, ni el lugar adecuado, ni el momento adecuado, ni las bragas adecuadas, ni el día oportuno, ni por supuesto el colega. Es ese hombre que quiere y no puede, que te gusta y te disgusta, que le das la oportunidad y de repente parece un sapo. En fin, te quedas con la misma cara que Madonna cuando le sale un gallo, es decir, te quedas gilipollas.




MJ. se ha puesto colorada. La miro de reojo. Aprieta la funda de su móvil con alevosía. 

*Está el sexo cadencioso y armónico. El SEXO. Si, eso, como una peli mala, con un guión bueno, con actores excelentes y la banda sonora de Memorias de África en alta definición. Lo peor es su escasez, lo mejor el tiempo que lo revives y lo recuerdas. Pasa alguna vez chicas, dice solemnemente. 

La miramos perplejas, e incluso un poco asustadas. ¿Pero de qué coño estará hablando?

Sigo,- dice tras crear un ambiente de pastel rosa y olor a algún perfume de la casa Nina Ricci.

*El sexo oriental y reflexivo. Ese me encanta. Dura horas, tantas que das varias cabezadas e incluso un huequito y te haces un repaso en la laca de uñas. Es relajante y tiene mucho de inspirador. Te sientes como en un palacio de la lejana India, rodeada de estímulos. Muy estimulador. Y, aburridísimo.

*Y el sexo impacto. Lo acabo de descubrir. El sexo impacto tiene mucho de pressing catch. Pero es muy unidireccional. Es como ese momento que empiezas a hacer spinnig y desde el primer minuto no te cabe la lengua en la boca, las piernas te tiemblan tanto hasta que su hormigueo te marea. Tiene algo de momentazo porque te suena a energía y a cabalgada histórica. A la media hora te gusta, a las dos horas y media quieres dos redbulles con tónica y a las tres horas y media sueñas con una nave espacial que te succione sin dolor y te traslade discretamente a un sección de colchones de Ikea, como si nada hubiera pasado.  

En fin, dice cabizbaja. O no tengo el cromosoma adecuado, o no tengo posibilidades de repetir.

No abrimos la boca. 

Imaginamos todas los millones de tipo de sexo del planeta. Las situaciones degradantes para miles y miles de mujeres, la mierda mal entendida y las vejaciones, todo lo negativo de algo que debe ser un placer y acto de entrega y "amor", buen rollito y respeto.

Pero nos cuesta imaginar a nuestra V. salir derrotada del sexo impacto. 
No podemos dejarla así. La prepararemos, seremos sus coachs, haremos de ella la mejor, la señora con más impacto del mundo. Por lo menos que tenga su derecho a réplica. Sin más accesorios que su cabecita inteligente, esa que siempre la predispone a conquistar al hombre inadecuado y sale airosa sin arañazos, sin remordimientos ni autocensura.
















miércoles, 17 de julio de 2013

SAN AGUSTÍN

Decía San Agustín; "Que la medida del amor es amar sin medida". No me lo dijo a mi, porque no llegamos a coincidir. Yo fui a un colegio solo de chicas, de esos del ostracismo hormonal y la mentalidad rígida. De esos donde el pecado era la virtud de sólo tener malos pensamientos, los pensamientos de una época de rencores a los adultos y a la vida en general. Aunque por lo que tengo entendido San Agustín también fue a un cole solo de chicos. De ídem de lo mismo.
Pero si hubiéramos o hubiésemos coincidido, antes o después, creo que esa fracesita me la habría dedicado a mi. 
Primero porque viene de la boca de un santo, por lo de San, y a día de hoy y antes también, yo solo aguanto a los santos, nivel santo por favor. 
Segundo, porque no tiene sentido amar a medias, pseudoamar, se ama o no se ama. Sin medidas. Para amar con cuotas no se ama. Un cuarto y mitad de amor es algo tan absurdo como las morcillas en el zoco de Sousse (Tunez)



Tercero, porque el humano que yo regento, uno que me dieron al nacer, tiene la convicción que la capacidad de amar y su uso, depende de un esfuerzo y un talento al que hay que dedicar alma, corazón y vida y por ello es una frivolidad insana amar con ligereza, tomar el pelo en el amor y bloquear el sentimiento amatorio en falsas energías y esperanzas.

En resumen: de tal cansancio moral ando yo compuesta, que ante un enorme placaje emocional he decidido recurrir a San Agustín. Un tipo para unas cañas y unas tapas de jamón ibérico. Según profundizo en él, no era ni en exceso racional ni excesivamente fiel al fideísmo, valga la redundancia; "cree para comprender", "comprende para creer". 


Nada tiene sentido si uno no se ama a si mismo. 
Nada tiene sentido si se mide todo.
Nada tiene sentido si no se lucha.
Nada tiene sentido si no te levantas.
Nada tiene sentido si no se ama sin medida.
Nada tiene sentido si no se ama.







Nada tiene sentido sin unos tacones para amar con convicción...




domingo, 28 de abril de 2013

JACQUELINE

En otras ocasiones me ha ocurrido lo mismo. Entrar a una exposición y sentir envidia. Y es algo fácil, sentir envidia por el talento, la capacidad creativa, la imaginación, la pasión, el control técnico etc.. E incluso por temas más mundanos como la envidia sana a todos los que han participado en la selección de las obras, su traslado, su montaje. Ese contacto privado que sólo tienen los que están detrás de las bambalinas y que dejan todo listo para la llegada del visitante, el cual en muchas ocasiones no valora las dificultades de muchos montajes expositivos.
En esta ocasión llego a Las Claras, sede de la Fundación Cajamurcia, a ver una exposición de fotografía de un personaje relevante, Juan Gyenes , retratando momentos y espacios de una leyenda, Pablo Picasso. 
Y es al final del recorrido, marcado por un lógico discurso expositivo, donde me encuentro con mis enormes dosis de envidia. Esta me asalta frente a una serie de fotografías que retratan a una mujer y su soledad, envuelta en sus recuerdos. Lo que ella ha vivido, yo nunca lo viviré, lo hermosa que es su ausencia.



Jacqueline Picasso es la protagonista de estas últimas imágenes. Gyenes la fotografía en soledad cuando ya ha muerto su marido. Es la nota amarga dentro de una serie de imágenes todas vitales y optimistas. El resto irradian enorme energía, como era su protagonista. La energía de Picasso. 
Pero más allá del artista, había un hombre completamente pasional, vital y demoledor. Que lo era todo: persona, personaje y actor.
La presencia de Jacqueline es lo que más atrae mi mirada, necesito buscarla en todas las fotos. Me parece bellísima, tiene una presencia hipnótica. Sonríe poco, siempre cercana a su amado, elegante, culta y discreta. 



Imagino que se habrá escrito mucho sobre su vida, su influencia en el artista, su origen, su destino. A mi todo eso me da igual. Tengo mis propios sentimientos, sus cejas, sus caderas, sus manos, su inteligencia. Es como si el mediterráneo fuera mujer, y ella una continua ola de espuma rizada.



Me obsesiona el pensar en su voz. Mi imagino una voz grave, con un francés cerrado como susurrante. 
Tiene miedo a perderse de Picasso, ellos no son como todos los imaginan, ellos comparten cosas pequeñas, y ahí radica todo. Compartir cosas pequeñas,  las que fluyen en un día a día. ¿Eso alimentaría a Picasso?, ¿sería la discreción de Jacqueline su refugio? 






Se unió a un hombre que le otorgó el apellido y la vida de una musa. Pero por su potente mirada, deduzco que ella estaba destinada a conquistar. Sin hacer ruido y sin vanidad. Su capacidad de enamorar, posiblemente seca y leal. Inolvidable. 
Al salir de la exposición, no admiro tanto a Picasso, no me parece tan trascendente. Si que valoro su capacidad de elección. Encontrar a Jacqueline, en eso demostró mucho talento.






domingo, 21 de abril de 2013

EN CIRCUNSTANCIAS NORMALES



En circunstancias normales, y daría para mucho el aclarar que son "circunstancias normales", mis intenciones personales fueron muy distintas a las actuales. En el principio de todo yo quería ser una apasionada y exitosa deportista de alto riesgo. Especialmente de esos deportes en contacto con la naturaleza, me maravillan todos. Montañas por escalar, rincones y grutas por indagar, ríos impetuosos que descender, alturas imposibles de describir. Si la vida me hubiera dotado de un cuerpo musculoso y potente no lo habría dudado, y casi que lo intenté. Pero se dio la circunstancia extra anormal de que me dediqué al cervecing, mucho más calórico y hepático e indudablemente más social y comunicativo. Fuera naturaleza, vivan las tascas.

También quería ser bióloga marina. Indagué durante meses sobre la posibilidad de trasladarme a la especializada universidad del Mar de Tenerife, La Laguna. Analicé todas las asignaturas, la distancia, la climatología, la alimentación y los gastos. Todo ello retos complicados, estos no mitigaron mis enormes ganas de tirarme al agua y quedarme de forma permanente entre delfines y tortugas, y algún que otro ballenato. Hasta que me salieran aletas y discretamente desparecer. Pero se dio la circunstancia extra anormal que me mareo en los barcos. Fuera alta mar, viva la tierra firme.




Creo que debería haberme dedicado a cualquiera de esas dos opciones. Quizás y con suerte el exponerme al mundo natural y animal se habría paliado de alguna forma mi carácter irritable y crítico. 

Ahora tras deshojar la margarita y confirmarme esta que no me quiere, he decido dedicarme al street style, perdón, quería decir, a la critical cultural style street. 
Muy bonito. Yo ahora quiero utilizar los recursos teóricos de mi propia experiencia para realizar, en base a fórmulas no establecidas; mi propia teoría critica, una versión personal y particular. La teoría critíca, La Independent.

No veo mal que se pueda realizar una crítica constructiva. E incluso la veo necesaria. De estar ahora encaramada a una montaña con demasiado oxígeno y envuelta en un silencio asfixiante no se me ocurriría, estaría agilipollada, seguro. Pero como al final resultó ser que soy hiper urbanita, y ando bastante contaminada, y no he renovado mi oxígeno desde los 80, si puedo, con enorme paciencia y respeto puedo opinar y analizar lo que me rodea bajo mi prisma. Simplemente por que yo lo valgo. 
Dedicaré algunos minutos de mi lovely existencia a dar un repaso por el panorama urbano que me rodea y sus pobladores. Empezando por supuesto por la cultura, que la hay y muy rica, y después....., por todo lo demás.



domingo, 31 de marzo de 2013

LA GENERACIÓN DEL ORFI. BIPOLAR

Me he levantado con la causa bipolar en fase creativa y ante tal descontrol he tenido que convocar a mis amigas en plena Semana Santa. En periodos no escolares nos vemos menos y no tenemos citas diarias lo que hace que nuestras acusadas diferencias se marquen mucho más. Lejos de la habitual monotonía. 
Alguna vez hemos intentado, a modo de ensayo clínico, hacer exactamente lo mismo durante una semana para intentar ser más afines: comer ensaladas, pechuga plancha y no tomar ni una sola Coca-Cola, ir a la peluquería las mismas veces, echar lo mismos polvos, mandar el mismo número de mensajes y no entrar ningún día a Zara. Fue imposible, V. se comió una camiseta en Zara por la ansiedad, echó un polvo en la peluquería y para evitar la Coca-Cola se tomó un cubata con cerveza. Llamaron a su marido desde su bar habitual por escándalo público.

Por ejemplo, V. es una fan acérrima de las procesiones. Ha llegado a mi convocatoria cargada de monas con huevo pintados por ella misma. Pese a nuestra insistencia en que no todo tiene que ser kitsch y lo relacionado con la Semana Santa debería ser sobrio, se ha empeñado en customizar cada uno de los huevos inspirándose en distintas canciones de los Bee Gees. Yo solo he visto un par de huevos de reojo, pero me han recordado bastante a una fiesta en la que estuve en Ibiza donde un pandilla de gays llevaban unos tangas con caritas simpáticas en su parte delantera. El famoso Smile de los 80. No quiero ni pensar la cara de las señoras de la puerta del Drexco cuando los niños de V. les den las correspondientes monas con huevo.



M.J. es muy doliente en los ambientes de Semana Santa, sufre mucho por todo, le da pena la Virgen, le da pena el Cristo Nazareno. Con los Cristos Crucificados presenta un claro estado de shock traumático con llantinas y sollozos, en alguna ocasión los anderos se han dejado la imagen para atenderla. Murmura palabricas de ternura a los que van descalzos y les da consejos para las  durezas. Se lanza como una posesa a ayudar a los que llevan mucho peso o varias cruces, dejándose el pellejo en medio de cirios y estandartes. Sonríe y mira con cariño a los maceros del Ayuntamiento y a los concejales les aplaude a rabiar. Su familia le aconseja que haga todas las guardias y que no pise la calle hasta el domingo de Resurrección. Lleva cinco días sin salir del hospital. 

A. que es guiri, no entiende nada. No termina de encajar la mezcla de folklore y fervor,  las viandas y la vigilias, las manolas y las alpargatas. Que la gente se siente a recibir de sus familiares lo que ellos mismo han ayudado a cargar unos minutos antes. Lo inútil de tanto caramelo, el primer año intentó hacer un pudin para aprovechar todos los que les habían dado a los niños, los mezcló con pan y nueces y le salió de puta madre a la muy jodía. Eso sí, se ha puesto a hacer torrijas y las ha enviado por MRW a Inglaterra, donde tiene encantado a todo el pueblo de sus padres,  la llaman "Viva la Virgen de la Torrija". Le han mandado varias fotos por whatsApp del "momento atracón" que nos enseña. Los vecinos ingleses están mojando las torrijas de A. en cerveza Hobgoblin calentita. Le dicen que les encanta la Semana Santa y que tienen congeladas la mitad del envío para el verano. 



M. pasa de todo. La última procesión que vio, cuando tenía doce años y todavía no se había tatuado nada, tuvo a bien hacer un análisis rápido de la situación a una tía abuela suya que tenía sentada al lado. Según M. (con la tierna edad de doce), la Semana Santa es una expresión popular de origen cristiano pero que ha adaptado a lo largo de la historia distinto referentes de la literatura más carnal y dramática. Ella veía un claro reflejo de los hermanos Grimm con mezcla de Umberto Eco y rasgos inequívocos de Edgar Allan Poe. No se puede ser más inteligente o estar más tarada. Por supuesto estuvo castigada tres años a no leer libros con contenido. Con contenido en general. Por ello es una experta en Corín Tellado.

Se sientan, las miro, cada una con esta historia año tras año. Me relajo, se me pasa todo. 
Pedimos el desayuno, unos cafésconleche y unas tapicas para compartir; olivas y anchoas para todas. 

Y luego la bipolar soy yo.