jueves, 15 de diciembre de 2011

UN DIOS SALVAJE



Si Dios es, ese ente que entendemos debe estar siempre de buen rollo.
¿Que pasa cuando tiene un mal día?
¿Que ocurriría?
¿Se llenaría el mundo de enfermedades causantes de dolor y tristeza?, ¿existirían miles de casos de Sida sin tratamiento por falta de recursos?, ¿montones de cánceres en gente joven jodiéndoles la vida y su entorno?, ¿se producirían terremotos arrasadores de vidas y ciudades?, ¿ocurrían guerras étnicas, religiosas, fratricidas?, ¿existiría una atroz trata de blancas y violaciones permanentes de los derechos de la mujer, turismo sexual de niñas y explotación del trabajo infantil?.

!!!Joder¡¡¡ Pues menos mal que oficialmente y a día de hoy, no se nos ha informado de que el señor Dios tenga un mal día. Estoy encantada del alivio.
No sé si como entidad, pero dentro de cada uno de nosotros hay un pequeño “dios salvaje”.
Yo personalmente pienso que vivir en sociedad ya es una salvajada.

No existe el modelo de vida ideal, of course. Ni existen los sistemas sociales perfectos, cierto. Las relaciones sociales son complejas y confusas, evidente.
¿Que es más higiénico, aceptarlas y encajarlas, adaptándose a una especie de sodomía permanente?
¿O por otro lado, ser muy anti-bourgoise y especialmente flatulento?
Seguro que lo primero, sin duda.

Pese a mi exagerada pasión por la literatura y época victoriana; de vidas encorsetadas, cortesías extremas, moral rígida, educación exquisita, saber estar permanente, de tiempos y protocolos estrictos, damas reprimidas, caballerosidad al límite etc. No creo que hubiera encajado en ella, ni media hora.



¿Pero por qué llevo tan mal últimamente, las permanentes muestras de bajeza moral, decepciones amistosas, colapso de sentimientos, el que te despachen con desaire, la sobrecarga de opiniones no solicitadas, las falsedades y pantomimas sobreactuadas, los capullos en vinagre en general y la mala educación en particular?
Seguramente se deba a una puesta en valor de mis propios sentimientos frente a la devaluación social.
Me aferro en plan histérico a una frase del tremendamente genial Fernando Savater, “Nada puede reclamarse cuerdamente a la vida”

¿Es absolutamente necesario que la vida sea tan hiperrealista?

Creo que soy demasiado exigente. ¿Pero con quién?

Claro, no son lo mismo unos boquerones en vinagre que un bacalao a la vizcaína. No.
Tampoco es lo mismo unas palomitas de maíz que unos buñuelos de manzana. No.
Ni tampoco es lo mismo la mortadela que un jabugo cinco jotas. No
Y así interminablemente.
Por ello no se le puede exigir lo mismo a todo el mundo. Cada uno tiene su capacidad psicomotora y su opendemind que la vida le ha dado. O que se ha buscado.

Parezco una vieja cascarrabias, quizá lo segundo, para nada lo primero.


En 2007, una soberbia Yasmina Reza, escritora, actriz y dramaturga francesa, escribe un libro con un argumento a camino entre: la idiotez colectiva, la trastienda humana, los instintos personales, las ganas de gritar y la corrección social.
Y las pústulas de las parejas que bajo la piel emergen en medio de los acontecimientos más banales. No lo he leído, prometo hacerlo antes de cumplir los 36. Pero para goce y alegría de mi cuerpo, he visto la estupenda adaptación de Polanski para el cine.
Una hora y media de psicoanálisis y terapia grupal.
Aconsejo verla.

No puedo dejar de pensar y darle vueltas a mi cuarto y mitad de cerebro, con la necesidad de, en ciertas ocasiones y ante ciertas personas, dejarse llevar por el instinto “salvaje”, la incorrección y las jodidas ganas de decir cuatro verdades bien dichas. Y luego “aquí paz y después gloria”. Sin ser groseros pero directos, con clara dignidad verbal. Y gestual, si llega el caso.
Sinceramente debe sentar de maravilla. E incluso lo compararía con algo bastante escatológico, pero eso lo dejo para otros.

En fin, que Dios me perdone.
O, ¿lo tengo que perdonar yo a él, por tener un constante “mal día”?
Paso de perdonarlo, que para eso es Dios.




martes, 29 de noviembre de 2011

EL CUENTO DE LA MUJER INDEFINIDA

En el país de las probabilidades existe una mujer. Ella es la mujer indefinida.

Siempre supo definirse, tenía la misma mentalidad que un perro tirador de trineos. Le gustaban los espacios amplios y mirar constantemente hacia delante, correr y avanzar lo más rápido posible. No tener paredes cerca, ni lejos, no tener límites, ni fronteras. Y especialmente le gustaba, al igual que a esos increíbles animales, tirar.  Tirar de todo, para seguro y contra todo pronóstico, llegar.
Pero ocurrió que una parte suya se convirtió en indefinida. De repente, bajo todo su cúmulo de energía, tensiones, distensiones, huesos, músculos, risas, hormonas y pestañas, entre otras cosas; surgió, un mundo indefinido.

Ella no conocía a nadie indefinido. Para ella, práctica y directa, todo debía tener un nombre. El chocolate, por ejemplo, ¿podía llamarse tristeza?, la risa ¿podía llamarse descalabro?, los alisios, ¿podían llamarse carbón?, las plumas ¿podían llamarse citoplastos?, el perfume ¿podía llamarse endometrio? ….. No, habían tantas cosas que sólo se podían llamar como se llamaban, con sus cadencias, sus ritmos, sus misterios y su letras.

Bueno, ¿y ahora que hago? Se preguntó, todo lo indefinido más tarde o más temprano acaba teniendo un nombre, se define de alguna forma. ¿Pero, y si yo, como esto es mío y solo mío, de mi cuerpo, de mi mente y de mis entrañas, le pongo yo misma un nombre nuevo?

La idea empezó a martirizarla, no la dejaba pensar, ni caminar, no se concentraba en nada, apenas comía. Escribía y escribía nombres y más nombres, en papeles, en las esquinitas de un libro, con las teclas de un ordenador. Nombres que le envolvieran el estómago por las noches, definiciones lógicas y coherentes a su yo indefinido. Necesitaba un envoltorio brillante.

!!Una mierda¡¡¡ !Iba a tener ella algo en su cuerpo con un nombre vulgar, catastrófico y sumamente indigerible¡

La gente a su alrededor no la comprendía, pasaron días y días, y se alejaron de su mundo, parecía obsesionada. ¿Por qué quieres poner un nombre nuevo, a algo que al final siempre tiene una definición?, le preguntaban.

Es mío y nada más que mío. Yo lo soñaré, lo odiaré, lo ironizaré, lo maldeciré, lo gritaré y seguro mucho, mucho lo reiré, puedo definirlo como yo quiera. Dijo tajantemente una tarde rodeada de interrogantes.

Y así lo hizo, tras mucho pensar y pensar encontró un nombre a su parte indefinida.



Lo llamaría “voluta”, vo-lu-ta.

Voluntad, nada se consigue sin la maldita voluntad.

Lucha, nada se supera sin luchar.

Tabú, no hay prohibiciones, no dejaré de decir lo que pienso, lo que opino, lo que quiero.

Voluta” empezó a ser una buena compañía. "Voluta" era un desafío y tenía tendencia a empujar a la mujer asustada, a las ideas más estrambóticas.

Iniciaron una relación inseparable.
Ahora la parte indefinida no solo tenía nombre sino también forma. Adquirió una forma envolvente. Parecía una delicada superficie sobre un capitel corintio, sujetando un bellísimo frontón de un magnífico templo romano. Solemne y elevada junto al resto de columnas, sosteniendo un lugar de culto, de refugio. Como su propia “voluta”.


Otras veces, su forma recordaba a las lineas suaves y en espiral de sinuosas curvas e interminables de una caracola.



Aquella parte indefinida, se tornó bella, delicada y deliciosa. Tenía nombre, un nombre precioso, tenía forma, una forma de mujer.
Existía por fin de forma lógica y para aquella mujer, con tantas  angustias y sus pequeños miedos, fue una inigualable compañera.


Fin

domingo, 20 de noviembre de 2011

LA GENERACIÓN DEL ORFI. V. VUELING

V. ha estado de viaje.
Hemos prescindido durante seis días de su maravillosa conversación, su tufo a Opium y sus constante wahtsappeo con Mari Loli, su comercial.
Ha vuelto más profunda, al ser un viaje turístico, con muchas dosis de Arte por vena e iglesias de mil tamaños, nos confirma, recién sentadita delante nuestra, que es otra. La cultura del siglo XVI, la ha cambiado.

Para empezar, no se pide su Coke habitual sino un capuccino con un poco de anís, una paloma refinada. Dice que tras tomar doscientos capuccinos, uno detrás de otro, e irse de bareta en unas cuantas bakerys, ha decidido mejorar el producto customizándolo al estilo Vega Baja del Segura. Y ahora ya tiene el estómago y sus espasmos controlados.

La miramos con resignación, conociendo el panorama, la mitad de los paisanos de la ciudad que la han recibido como turista amateur, ya toman su brebaje made in "ella misma".

Le pido que nos cuente cosas de su viaje iniciático en soledad.

¡Muy bien, chicas!, ¡fenomenal, fenomenal, no he tenido ni un solo probema, todo genial!.

Bueno, las cosas de los viajes y eso, ya sabeis. El viaje de ida, estuvo un poco animado. Primero, al pasar el control, me dice un chico bajito pero con porra, que me quite las botas con tacón de 10cm. (esas cómodas que me pongo para los vuelos).  Le explico con paciencia que si yo fuese una terrorista en ciernes, nunca me metería ahí el arma asesina, ya que, mis botas de Loewe son de una piel tan fina, que seguro el atentado lo cometo contra mi misma.
Y que me cuesta mucho quitármelas y sin ayuda no me las puedo volver a poner.

El muy petardo, no se convence y dice, !señora, quíteselas¡  Me mosqueo, pero le insisto: Si se empeña luego tendrá que ayudarme.
Me pone cara de comemierdas y como el resto de viajeros están detrás gritando, ¡que se las quite, que se las quite!, pues me las quito.

Paso el control y claramente no soy una terrorista enfundada en misiles.

Toca ponerse las botas.

No puedo, a parte de que intento colocármelas con los leggins de cuero de poliuretano, que abultan, tengo los pies hichados de tanto ir de un lado para otro.

Eh¡¡ tu¡¡ señor vigilante¡¡ !tiene que ayudarme con esto¡ le grito; sentada en la cinta de las cajitas vacíatodo.

Al obstaculizar con mi culo el fluir natural de la cinta, el colega se pone rojo de ira y decide meterme las botas, a base de sutiles empujones de la cremallera y de los talones.
Me entran. Estoy roja y sofocada. Nunca me habían magreado tanto en público...., ¡¡las señoras se morían de la envidia!!



Sigo, al no tener asiento asignado, tuve que arreglármelas para: tras unos taconazos, unos tetazos y unos pequeños empujoncillos con el macuto del portátil, situarme cómodamente de las primeras de la cola. Y entonces al embarcar sufrí una tonta y ligera discusión  con la monísima de la auxiliar de vuelo, pero de la tierra firme, para convencerla de que no llevaba tres equipajes de mano, sino uno.

La pobre debía ser un poco miope y atrófica porque se empeñaba en ver tres. A si que, antes de matarla, ya que era muy evidente cargar con un cadáver por toda la terminal, tuve que meter en una sola trolley, el portátil, la minibolsa de aseo de ochenta productos de menos de 100ml. y las veinte mudas para los seis días.

Entre unas cosas y otras, he perdido el DNI en alguno de mis bolsillos, por lo que necesito, allí mismo vaciar todo sobre el mostrador. Me parece que con el lío, me dejé la seda dental y unos salvaslips cottonlike pocket en el mostrador, luego no los encontraba.

A estas alturas, todas imaginamos la foto de V. en todos lo aeropuertos donde opera la compañía aérea. Como la enemigo público numero uno.

Pero, nada, nada, nos dice, tan tranquila, eso no fue lo más divertido.

¿Lo más divertido?, nadie se ha reido una pizca, de hecho queremos llorar.

Lo más divertido, fue cuando llegaron los 60 jubiliados procedentes de Canarias, que bloquearon el avión diez minutos antes de despegar, porque no encontraban su asiento.
Y claro, al ver que no se enteraban, tuve que poner un poco de orden.

V. , le dice Mj con cariño; eso es trabajo de las señoritas azafatas.
¡O si, claro! pero es que los jubilados ya las habían espachurrado en la entrada del WC. y no podían moverse.

¿Y que hicistes?,  le pregunta A, con un evidente temblor del labio inferior.

Pues no sabían encontrar sus asientos los pobres, llevaban tres horas y media de vuelo y los habían metido rápido y corriendo en el siguiente.  Al tener ese tiempo de viaje acumulado más la hora menos suya habitual, todos andaban despistados. Y yo que soy tan generosa....., los coloqué por parejitas.

¡Por parejitas!

Si, señor con señora, señor con señora y así.

¡Que bien! V. parece fácil ¿no?. Bueno, contesta tranquilamente;  alguno se empeñó en protestar diciendo que la señora de al lado no era la suya, perooooo, ¡joder! ¡que importaba eso! 

Y al final,¿ que pasó?, le pregunto, descojonándome por todos mis poros.

Nada, les dije que enseguida, iban a jugar a los boletos de la suerte por tres euros, y que les podía tocar un viaje gratis en tranvía.  Les encantó, chicas, lo de los boletos, les encantó.

Bueno, V. ¿y que tal el viaje de vuelta?, le pregunta A.

Huy, ese regular, un montón de problemas, os cuento....

Noooo, gritamos todas, poseídas por Michel Jackson en Thriller.

Otro día cielo, otro día.









viernes, 21 de octubre de 2011

DE LA ALCACHOFA A CARAVAGGIO

Me siento como una alcachofa, fea, áspera, rugosa. Con la piel dura y los bordes cortantes. Bruta, primitiva, basta, vulgar, muy vulgar.
Como si estuviera plantada en medio de un campo alejado de todo lo civilizado. Con esos aires a planta leñosa, a mediocre verdura. Con mis capas fuertes y resistentes.
Soy verde-gris, una alcachofa sin matices, plana, no tengo un color definido, ni siquiera algo de luz.
No aspiro a ser una alcachofa jugosa de temporada. Una alcachofa de fuera de temporada, de invernadero, de crecimiento artificial.

Soy una alcachofa deconstruida, de moderno diseño con poca consistencia, sin ninguna compañía:  ni unas virutas de jamón, ni salvia, ni un poquito de vino blanco,  ni un poco de miel caramelizada, nada.
Presento el apecto de una alcachofa arrancada hace días, con su tallo amenazante y agresivo, llena de bichitos y tierra seca, con poco atractivo culinario, no parezco ni comestible.

Así me siento cuando estoy delante de un Caravaggio
Como una anodina y triste alcachofa.

Pero también me siento invadida por la tranquilidad, si alguien fue capaz de crear algo así,  yo creo en la condición humana, en su redención

Yo por lo menos lo reconozco. Pero, y ¿aquellos acorazados en la vanidad, pertrechados de kilos y kilos de prepotencia mal encauzada?. La vanidad frente al Arte camina en paralelo con la vanidad frente a la vida, es un estilo de vida. Pero que cuando se enfrenta al Arte, queda tan evidenciada, que si se me permite la expresión, el capullo habitual vanidoso pasa directamente a ser el capullo insignificante, el patético engreido. ¿En serio, cree que se le recordará por algo?, ¿donde está su merito?, ¿cuáles son sus azañas?.
Caravaggio nunca supo que iba a ser tan perpetuo, seguramente frente al reto de la inmortalidad, no habría creado la obra como fue concebida. Si hubiera ansiado ser eterno y magistral, habría sido un creador vanidoso, lo que se vería reflejado en su obra y distaría mucho de lo que ahora és, la obra de un talento puro, impulsivo, salvaje, instintivo, un genio.........

Yo a día de hoy, todavía no conozco a ningún genio de este tipo, de los que me hacen sentir alcachofa. Todos están rodeados de vanidad y no dejan emerger su humildad creadora. Jamás su obra será inmortal.

 
El entierro de Cristo (1602-1604)


No estudié Arte por vocación, para nada, mi vocación era otra. Lo estudié por devoción. Por absoluta y devota admiración.
Es un refugio agradecido, siempre lo ha sido y siempre lo será. 
El Arte tiene esa virtud, es muy sensitivo.
Que si la luz, que si el color, la fuga, la transición de los planos, la alineación de las figuras, la carga simbólica, el tema iconográfico. Todo eso puede importar bien poco, sino sientes cierto placaje mental.

En Florencia para conectar con el artísta, nos llevaban a sus espacios habituales. Cierto día nos acercamos a un precioso entorno de las afueras de la ciudad. Decían (yo lo cuestionaba, como siempre), que en esos lugares, Miguel Ángel se trasladaba a descansar, huyendo de la presión de la ciudad, de su propia fama y de su obra. Se alimentaba de queso fresco y bebía chianti blanco. Ese día lo conseguí, imaginé que había sido verdad, que él había estado allí.
No me sentí alcachofa, fue peor, era un cardo, un cynara cardunculus, se puede comer, pero es espantóso.

Puedo afirmar y arfirmo qué aquel que no disfruta con el Arte, no muestra cierta sensibilidad, visita museos por pasear, almacena catálogos por rellenar, construye montañas de escombros por "arriesgar", disfraza la creación en merchandising y bla, bla, bla, es un puro ignorante intelectual. Un cabestro. (He sido demasiado fina......)
Lo triste es que de estos, cada vez hay más, crecen como las alcachofas en tierra seca.

Dijo Tintoretto: -"El Arte no imita la naturaleza, sino que la crea. La verdad y la belleza no son cosas, no están en el mundo, sino en lo más profundo de nosotros, en esa parte escondida que nunca será conocida pero que deber ser liberada. Pintar, pintar de verdad, y no para complacer a un cliente ni para ganarse la paga, es como soñar"-.


"La dama que descubre el pecho", Tintoretto. Museo del Prado

 


viernes, 7 de octubre de 2011

DE COMO SOBREVIVIR A LA PÉRDIDA DEL SENTIDO COMÚN


Primero y que quede claro, lo he perdido por común, no va conmigo.

Segundo, no me era práctico. Me despertaba por la noche recordándome la compostura perdida durante el día. El puto taco que se me había colado. La progresiva inmadurez de mis acciones. La cantidad de energía mal canalizada. La despropoción entre mi peso corporal y mi masa encefálica. La tangible y superflua falta de interés por lo sano. El tangible y descarado interés por lo insano. Eso ha sido irracional e impulsivo, no deberías repetirlo, Independent.
No me dejaba pegar ojo. Por lo tanto era un serio estorbo.

Tercero, no le veía futuro. A mis 20 años ya lo veía un poco quemao. Me había llevado por el buen camino, la senda correcta. Entre esa ajustada linea de corrección que decía permanentemente: querida, esto es lo que hay que hacer, esto es lo sensato, esto es lo aceptable, esto es lo que debes, esto es lo que se espera de ti. Con esa inocencia de la juventud que tengo, lo había desgastado.
Señor común para acá, señor común para allá. Me decía, no te subas ahí, que te estrellas, no metas la mano ahí, que la pierdes, no te metas con esa petarda, que te la devuelve.  ¡Un encanto mi común!. Eso mata, eso engorda, eso te jode, eso no lo votes, eso es rojo, eso pica, eso escuece.

Cuarto, me había vuelto aburrida. No me dejaba entrar con el tema de los Ramones en el móvil a la clase de Yoga. No me dejaba bajar con mis tacones de 10 cm. al chiringuito de la playa. No me dejaba salir sin sujetador. No me dejaba pintarme los labios conduciendo mi vespa. No me dejaba no terminar un libro. No me dejaba tomar Manhattans para desayunar. No me dejaba llamar a mis amigos a las tres de mañana para decirles que estaba escribiendo de la pérdidadelsentidocomún.
No me dejaba decirles piropazos a los tíos buenos por las calles. No me dejaba tatuarme una flor de lis en el cachete del culo. No me dejaba dejarme las canas. No me dejaba reirme de los ataques de cabreo de mi jefe. No me dejaba provocar. Ni seducir. No me dejaba montar un metting point en mi cama, dentro de mi torre. No me dejaba entrar con mi smartphone al baño de los bares cutres, para fotografiar el panorama.
No me dejaba pedirle matrimonio a Lenny Kravitz. No me permitía llegar tarde, así que era la reina de colarme en los semáforos casi en rojo.

Quinto, afectaba a terceros. Me había vuelto autoritaria, estreñida. Me exigia que exigiera. Me tenía tensa y por lo tanto yo tensaba a todo bicho viviente a mi alrededor. Me tragaba lo que pensaba para no herir, con falta de asertividad, que a la postre era más dañina para mi intestino grueso y para la armonia familiar.
Me limitaba el corage, con lo cual no se lo expliqué en su momento a quien se lo tenía que explicar, y ahora,  por mi culpa, andan por ahí un par de capullos más, lo que afecta claramente a la sociedad.  Me congeló la espontaniedad por paralelismo con el sentido del ridículo, por lo que muchos se perdieron mi ganas de revolucionar y de disfrutar.

En fin, a lo que vamos. ¿Que como se sobrevive sin el sentido común?
Perfectamente, con el sentido de la orientación. Te centras en el norte, y cuando todo cae en picado hacia algún lado y no le encuentras sentido a nada, coges y miras al norte. Allí siempre tienes un puntito, una referencia. Un norte con forma de roca, de verdad verdadera. No hay nada peor que perder el norte y a quien te dirige al norte.








lunes, 3 de octubre de 2011

FALSO BILINGÜISMO

Voy a intentar no parecer cabreada. Plantear el asunto de forma objetiva.
Llevo el suficiente tiempo protestando sobre las carencias de nuestro sistema educativo y cotejando mis informaciones, que me he decidido a exponerlas. Más que nada, porque han venido ellas a mi, han salido a mi encuentro.
Unido a las sucesivas reformas de las Leyes Educativas Ministeriales, que han originado un sistema más comodo para el estudiante, menos exigente y más laxo. Más el esfuerzo permanente de los responsables en la materia por querer innovar, desdeñando sistemas consolidados, viables y eficaces. Considero que existe un grave deterioro en la formación y un caos en la enseñanza pública.
Solo unos pocos nos damos cuenta de que se necesita una coherente inversión. Que no un gasto.
La educación es la base de la evolución de cualquier sociedad, conforma su riqueza de pensamiento. No solo es transmisión de conocimientos y enseñar por enseñar. Es formar personas y crear opiniones, esquemas de desarrollo personal e intelectual. Riqueza social, lo llamo yo.


Pero esto es un círculo vicioso: de leyes desafortunadas, de competencias mal ejercidas, profesores poco motivados (no todos, por supuesto), interinos angustiados, falta de reciclaje, pocos recursos complementarios. De multitud de factores.

Lo último con lo que me topo y que me lleva a decepcionarme todavía un poco más, es con la implantación de la enseñanza bilingüe en la Región de Murcia.
El asunto arranca desde el 2004, cuando se regulan, (copio textualmente):

"los programas experimentales de enseñanza bilingüe en Educación Secundario Obligatoria y Bachillerato (BORM del 24 de Mayo), se dictaron las normas para regular el programa de secciones bilingües en la Educación Secundaria Obligatoria y en Bachillerato, todo ello para impulsar la mejora de la enseñanza, el aprendizaje de las lenguas extranjeras, la potenciación del sentido de identidad  europea, favoreciendo la comunicación entre alumnos y profesores".

Muy bien, muy interesante.

Tras algunos años de funcionamiento de enseñanza bilingüe, se hace necesario publicar una nueva Orden, que refunda todas las anteriores, actualice el funcionamiento de las Secciones Bilingües y facilite el acceso de nuevos centros.

Aconsejo echarle un ojo a esto:

http://www.borm.es/borm/documento?obj=anu&id=432538

Esta publicación por la fechas, como que llegan un poco justos. Cuando algunos centros están enterándose todavía de la película y sin poder informar correctamente a los padres solicitantes, ya que coincide en fechas, con la solicitud de plazas en el centro por parte de estos. Algunos institutos no han sido informados hasta septiembre de que habían accedido a este programa.
La "gracia" de todo esto es la siguiente: se implanta en 1º de la ESO. Pero de una forma claramente discriminatoria, es decir, de las cuatro aulas de este curso, solo UNA accede al programa bilingüe. Primer macro error, solo 30 de los casi 90 alumnos matriculados, tendrán identidad europea, actitudes de tolerancia y respeto y todos los buenos propósitos de este programa. ¿Alguien lo entiende?
¿Pretendemos ser europeos?, si claro, pero un 25%. El resto serán españolitos intolerantes.

Dentro del 25% seleccionados se da por hecho que el criterio habrá sido racional. Es decir, una prueba en madurez en nivel de inglés (obviamente), y de habilidades lingüisticas. Ya que desarrollarán dos asignaturas en esta lengua.
¡Pues no!, segunda sorpresa, la admisión al programa bilingüe, se realiza por el baremo de acceso al centro y por solicitarlo en la matrícula.
El baremo de acceso al centro puntúa criterios de: familia numerosa, renta, minusvalías, ser hijo de antiguo alumno, residencia etc... Y posteriormente para las cuestiones de los empates se designa una sílaba, este año se partía de CIU, para los apellidos y poder realizar la subselección de candidatos.

A esto se suman los niveles de inglés de algunos de los profesores adscritos a este programa. Estos solo han obtenido el B1, dos años de formación, que algunas universidades vendieron como humo y que luego no estaban acreditadas para dar esta titulación. Nivel que queda muy por debajo de las necesidades diarias de una aula, teniendo dos años más para obtener el nivel B2. Pero mientras ya ejercen como profesores del programa bilingüe.

Consultados solo hace una semana a dos inspectores de la Consejería de Educación de la CARM, los cuales nos ofrecen un trato realmente correcto y agradable, nos contestan, que lo que planteamos: la desigualdad de los criterios, la poca fortuna del programa, la marginación positiva, lo injusto del sistema etc.. Es totalmente cierto y que no tienen más remedio que darnos la razón. Parecen sinceros.
De hecho, nos dicen abiertamente,  nosotros no insistiríamos mucho en que nuestros hijos/as, accedan a un aula bilingüe. Ya que puede darse un detrimento en algunas asignaturas y un retroceso en el aprendizaje de ciertos chavales, ya que estos no han sido seleccionados por una base del idioma, sino por baremos ajenos a los temas lectivos.

Me quedo con la boca abierta, superabierta.

La comisaria de Educación de la Comisión Europea, Androulla Vassiliou, reconoce y afirma, que el abandono escolar no solo supone un problema educativo, sino que multiplica el riesgo de pobreza en los ciudadanos.

No son negociables las partidas presupuetarias en educación, no se pueden negociar criterios de igualdad y calidad, no se puede engañar a la población vendiendo falsos sistemas de enseñanza, sin los debidos estudios de competitividad y rentabilidad.
España tiene un 36% de repetidores.Tenemos un modelo nefasto. El PIB destinado a educación está por debajo de la media europea.

"Tenemos una mala ley de educación (la cual tiene más de 20 años). Tal y como está planteada la educación secundaria puede consumir de por vida recursos infinitos. Hay muchos cambios que hacer que no cuestan dinero, pero para los que no hay voluntad política". Alicia Delibes, septiembre 2011.


domingo, 18 de septiembre de 2011

EL WhatsAppolvo

No es un sistema automático de limpieza avanzada que absorbe hasta la última mota de polvo del hogar.

No es un completo planchado de pelo que aparte te succiona el polvo subyacente y te da un brillo milagroso.

No es un enlace a las visitas turísticas que contienen las leyendas urbanas más directas, para conseguir un amante.

No es un coctél de polvos gelatinosos con virutas de champagne acompañadas al estragón.

No es el último modelo de la colección Dior de gabán guardapolvos, para salir las tardes de chirimiri.

No es un sistema radiocontrol para avisar a navegantes en las zonas costeras del polvo en suspensión africano.

No es una nueva versión de la expresión murciana de ¡¡que pasa viruta!!.

No es un protector laminar superadherente para la pantalla del Ipad o del Iphone.

No es un sombrerito diseño japonés para proteger del sol y de los pólenes ambientales de la primavera.

No es un sistema médico de diagnósis para cuantificar la cantidad de polvos que uno echa al año.

Ni tampoco es un sistema médico de diagnósis para los alérgicos.

No es un complejo laminado de metacrilato en las playas de Canarias, como freno a las dunas móviles.

No es un una sistema de protección de las llantas de los jeep Green Power, para recorrer con los turistas los desiertos saharianos.

Ya he explicado lo que no es.

De todo lo relacionado con el mundo 2.0 o comunicación vía móvil,  soy devota convencida y por mucho tiempo espero estar a la altura de mi dependencia online.
Pero por lo que si que no paso, me niego en rotundo y jamás cambiare de opinión, es al WhatsAppolvo. Término que no voy a explicar, ya que lleva intrínseco su propio significado.
Como que lo veo venir. No me interesa.

La carne es la carne, el rollete es el rollete.
Con las cosas del sexo jamás se juega.
Amen.    




Foto expuesta en ArtMadrid 2011