Ser lectora y seguidora de Amelia Valcárcel, no es que esté bien visto, no es un planazo para tertulia de treintañeras y no cuela en donde el feminismo es un tabú desacralizado.
Pero como me mueven mis inquietudes y para nada me considero feminista, me gustan las opiniones de Amelia y su pensamiento.
Un reciente artículo en El País me ha hecho retomar mi interés por el concepto de la heterodesignación.
Alguién con mucha gracia y mucho talento ha escrito recientemente sobre la mujer moderna.
La mujer moderna existe y se consolidó mucho antes de que nuestras abuelas hubieran cumplido los 10 años. Y antes de que las suyas hubieran cumplido los 10 años.
Una mujer muy moderna fue la fantástica pintora polaco/rusa, Tamara de Lempicka. Hace tiempo que tenía ganas de hablar de ella, y esta oportunidad la pintan calva. Icono del Art-déco. Rescatada hace unos años y puesta en valor como una de las artistas más interesantes y carismáticas de su época.
Libre, inteligente, valiente, osada, caprichosa, drogadicta, adicta al sexo, brillante artista, desequilibrada, insultantemente elegante, confusa, divina, olvidada, rica, femenina, de potente personalidad, es solo un pequeño ejemplo que aquí presento, de las muchas mujeres modernas que yo podría seleccionar. Para conocerlo todo, todo sobre ella, la impresionante biografía escrita por Laura Claridge y publicada en el año 2000.
Ya dijo Jean Cocteau en 1922 " El genio, en arte, estriba en saber hasta donde se puede llegar demasiado lejos".
Volviendo a Amelia Valcárcel recientemente ha declarado " las jóvenes actuales están bajo el "espejismo de la igualdad" y no son en absoluto conscientes de los derechos de los que ahora disfrutan gracias al trabajo de anteriores generaciones de mujeres".
Creo que esto no deberíamos olvidarlo ninguna.
Tenemos una sólida base y un legado sobre el que asentamos nuestros logros de hoy, pero no nos confundamos, en estos momentos no somos tan modernas, como lo fueron ellas, para nada. Ahora somos muy coetáneas a nuestra época, pero ellas, muchas, rompieron barreras inconcebibles y sufrieron la incomprensión en la mayoría de los casos.
Sería muy largo centrarse en los muchos ejemplos que las historia nos ofrece.
Considero que hay un solo aspecto en el que a veces no avanzamos lo suficiente, la dependencia emocional. El enamoramiento dependiente y la focalización del ser amado como barómetro de nuestra vida y nuestro funcionar. Error, error.
Es una travesía mal emprendida y que degrada a la mujer inteligente y autónoma en marioneta absurda y bobalicona. Aquella que no se ralle por un motivo similar, ¡chapeau!, modernidad conseguida.
Él la ama hasta el delirio.
Cada molécula y particula de su cuerpo, mucho más allá de lo que es él.



